El domingo 20 de mayo se llevó a cabo en el Centro Cultura Oriente la segunda jornada del Instructorado de Tai Chi con la capacitación en Reflexolgía y digitopuntura, abierto al público en general.
El taller estuvo a cargo de la profesora y Master enterapias orientales y holisticas Silvia Arzúa que desarrolló la teoría y práctica de estas terapias naturales que, a través de la estimulación manual, facilita que el organismo realice su propio proceso de curación. En el caso de la reflexología mediante la aplicación de presión digital sobre las zonas reflejas de los pies y de las manos, y desde la digitopuntura a través de una técnica similar en las vías energéticas que recorren el cuerpo humano y que los chinos denominan kings, traducido como meridianos. Estos sutiles canales energéticos recorren fluidamente nuestro organismo, cualquier estancamiento en esa distribución produce una desarmonización que desde la medicina tradicional china se manifiesta en diversos trastornos de la salud.
Esta información se agrega a lo desarrollado en la jornada anterior que apunta al equilibrio bioenergético desde el punto de vista oriental relacionado con el yin y el yan que es particular de cada persona y que se complementa con los cinco elementos y las substancias vitales: la energía Qi, la esencia jing, la sangre, los líquidos corporales y el shen o mente-espíritu.
La profesora Arzúa brindó un panorama general de los alcances y aplicación de la reflexología holística y su ubicación en el campo de las terapias complementarias, resultando de gran utililidad no sólo para los alumnos del instructurado sino también una guía útil para todos aquellos que desean transitar un camino que los conduzca al encuentro con la salud y la comprensión integral del ser humano. No es necesario estar enfermo para beneficiarse con un tratamiento reflexológico, también hay quienes recurren a ella como un modo de prevención de la salud.
El encuentro que se realizó a lo largo del día propició un espacio de camaradería donde la excelencia en cuanto a conocimientos y experiencias de la profesora estuvieron presentes en su trato amoroso, resultando no sólo un momento de enriquecimiento intelectual, sino por sobre todo una caricia para el alma. Por: Anahi Aquino Solis de Leuchenco. (Alumna de Cultura Oriente)



