En otra tarde para olvidar, Villa Dálmine igualó 0 a 0 con Colegiales, en el encuentro de vuelta jugado en cancha del Club Platense y merced al triunfo que lograra siete días antes el equipo de Munro en nuestra ciudad, el empate le alcanzó para quedarse con el ascenso a Primera «B», hundiendo en una frustración muy grande a todos los simpatizantes campanenses, que pese a lo vivido en el transcurso de la semana, le dieron un apoyo conmovedor al equipo, trasladándose en gran número hasta el Estadio «Ciudad de Vicente López».
Pero Villa Dálmine no tuvo respuestas anímicas ni futbolísticas para responderle a su gente y en otra lamentable actuación vio desvanecer todas las ilusiones que aún quedaban, en un partido donde nunca apareció el equipo que pudiera dar vuelta la historia. Pero justo es reconocer que Villa Dálmine no pierde el ascenso ante Colegiales, sino que empieza a hacerlo cuando era derrotado por Liniers algunas fechas atrás, porque desde allí ya nunca volvió a recuperarse y ante Ituzaingó primero y luego en el encuentro de ida por la Final, fue una sombra la que transitó por el terreno de juego.
A este bajón mostrado por el equipo en estos partidos finales, hay que sumarle los lamentables sucesos vividos en el transcurso de la semana, con los inexplicables encuentros y desencuentros entre la dirigencia y el cuerpo técnico, que dejaron una muy mala imagen, absolutamente impropia por las decisivas horas que vivía el equipo, que cuando más necesitaba el apoyo generalizado, se encontró con posturas personales sacando «trapitos al sol», que deberían haberse arreglado sin hacerse públicas.
Pero bueno, lo hecho, hecho está y ahora habrá que comenzar a pensar en el compromiso a asumir a partir del sábado, cuando visite a Acassuso en cancha de Tigre, por uno de los partidos de las semifinales del reducido -el otro lo sostendrán Dock Sud con Argentino de Merlo- que clasificará para disputar la Promoción de Primera «B» con Atlanta, que ayer ganó y se salvó del descenso directo, condenando a San Miguel y Argentino de Rosario, que deberán militar en la próxima temporada en la «C».
Del partido de ayer no hay nada que rescatar, porque a lo largo de los noventa minutos solo Colegiales supo que hacer, dejándole toda la iniciativa al campanense, que sin ideas fue hundiéndose en sus propias limitaciones, volviendo, tal cual había ocurrido siete días antes, a desperdiciar el hándicap que le daba el rival, cuando en el cierre de la primera etapa se quedaba con un hombre menos, por expulsión del jugador Manuel Ledesma.
En el complemento y por pura impotencia, sobre los 25 minutos quién vio la roja fue Germán Chiurco, cayendo en la trampa que le tendió Pablo Cameroni, pero ya por entonces todo estaba prácticamente decidido y hasta el final, el tener la pelota como patrimonio exclusivo del campanense no sirvió para nada, porque la impotencia para quebrar la doble línea de cuatro tendida por Colegiales, solo quedó absolutamente evidenciada.
Ahora habrá que ver como se dan las cosas para superar a Acassuso, que es uno de los equipos mejor estructurados de la categoría e ir a la final del reducido, con la esperanza de ganarlo y disputarle a Atlanta el derecho a la Promoción de la Primera «B».
COLEGIALES: 0. Cao; Valdez, Rojas, Luque y D’Orazio; Ledesma (Exp. 45’), Benítez, Bataráz y Cameroni (83’ Garay); Ramírez (45’ Agüero) y Molina (57’ Cols). D.T.: Eduardo Pizzo.
VILLA DALMINE: 0. Giovini; Pereyra, Chiurco (Exp. 70’) y Carmarán (66’ Castrellón); Rizzo, Ríos, Troglio (55’ Ielsich), Friedrich y Carrizo (59’ Suigo); Mendoza y Pobersnik. D.T.: Carlos «Pitu» Gómez.
ARBITRO: Juan Carlos Sciancalépore.
RECAUDACION: $ 11.932.



