Buenos Aires (especial para NA, por Pepe Eliaschev) -- No podía ser de otra manera: la inflación se agrava por la crisis energética. Unos breves respiros del frío consiguieron estos días que bajara el consumo de gas y electricidad, pero la estrechez de suministro es fuerte y se quedará en el centro del escenario. Las restricciones al consumo de industrias y comercios estimula nuevos aumentos de precios y provoca escasez de productos.
Todo se encadena. Un 20 por ciento de aumento del precio del pan en varias provincias y también en la Capital Federal se vincula con la falta de fertilizantes en el campo. ¿Razones? Guillermo Moreno ordenó a las empresas generadoras de electricidad que no usen más gas y sí, en cambio, fuel oil y gasoil, que a su vez comienzan a escasear, pese que la Argentina los importa de Venezuela.
¿Cómo funciona hoy en el país la oferta de energía eléctrica? Se depende de que no falle ningún buque cisterna que venga con combustible, pero en las empresas las suspensiones se van poniendo a la orden del día. Con la producción acotada, vinieron las reducciones de la jornada laboral y la suspensión de trabajadores.
Crisis energética y aumento del precio de insumos gatillaron reajustes fuertes en los precios de productos delicados para la canasta familiar. Para Roberto Lavagna, "parece que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, Moreno, con sus llamados telefónicos y la amenaza de la Ley de Abastecimiento blandiendo sobre las empresas, se hará cargo de la crisis energética". La recomendación del candidato presidencial es enfática y a la vez sarcástica: "de mínima, el Gobierno debiera poner en funciones, en un tema tan delicado, a alguien que sepa de energía y no al más conspicuo de los gesticuladores oficiales".
Para Lavagna, "tras tres años de inacción y anuncios que quedaron solo en el gesto, como el aumento de la cota en Yacyretá, la construcción de dos centrales de ciclo combinado, un gasoducto imposible desde Venezuela y versiones sobre una nueva central hidroeléctrica, Corpus, la realidad es la única verdad. No hay obras. Nada. Tampoco hay energía".
El Gobierno les echa a otros las culpas de la crisis y fulmina la falta de inversiones. Pero si hace un año el gobierno de Kirchner intentó paliar la entonces tímida inflación con acuerdos de precios, un año más tarde la coyuntura es mucho más delicada. Para Lavagna, "lo mismo va a pasar en el área energética si se reedita la política propagandística del Secretario de Comercio".
Kirchner redujo cargos específicos aplicados al sector industrial para financiar obras finalmente no encaradas, y afrontar las protestas de la UIA, pero de inmediato, fiel a su modo de ser, ratificó que las tarifas a los hogares no serán aumentadas hasta las elecciones presidenciales. Para Lavagna, eso es "una burla a la inteligencia de los ciudadanos, que no les puede salir bien".
Desde la Casa Rosada no se están aclarando las incongruencias crecientes. Los precios en los supermercados aumentaron entre enero y mayo el 9.7 por ciento, mientras que para canasta de alimentos oficial ese incremento fue de solo un 3,4 por ciento. Si persiste el actual plan de cortes de energía que afectan a molinos y cerealeras, en dos semanas días podría faltar harina para producir pan. Hace ya algunos días que hay importante escasez.
Aún cuando el Gobierno cree haber reencausado estos últimos días las prestaciones de gas en beneficio de las industrias, el escenario energético en casi todas las provincias es triste. Molineros trabajando a 30 por ciento de de su capacidad por cortes de energía, como sucede con frigoríficos y sector lechero, mantienen su malestar. Diversas industrias suspendieron temporalmente personal porque no consiguen energía.
En medio de este panorama, maldita la gracia que le provocó a Kirchner la aparición de una bolsa con 60.000 dólares en el sector privado del despacho de Felisa Miceli. El fiscal nacional de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, dispuso el inicio de una investigación y el ministro del Interior, Aníbal Fernández, admitió "muchísima" preocupación cuando supo que la Policía había hallado ese dinero, dejado despreocupadamente por Miceli. El contador Fernández puso sal en la herida: dijo que él "no dejaría plata en el baño", como lo hizo su colega de gabinete, pero luego aclaró que -según su datos- "el dinero estaba destinado a la compra de un inmueble. Y no tengo por qué no creer las explicaciones que dio Miceli".
Según el INDEC, empero, con relación a mayo de 2006, la producción manufacturera de mayo de 2007 exhibe un robusto incremento real del 6,3 por ciento, sobresaliendo el 39.7 por ciento de la producción automotriz. La tendencia de crecimiento del sector es evidente, pero se va desacelerando, por ahora suavemente. El incremento mensual promedio del sector industrial en los primeros cinco meses de 2007 fue de 0,34 por ciento, bastante inferior al del mismo período de años anteriores.
Nada de esto parece armónico con el hecho de que productores rurales de la Federación Agraria Argentina (FAA) provenientes de todo el país marcharon a Plaza de Mayo y pidieron reforma agraria, modificación de leyes tributarias, poner fin a la extranjerización de la tierra y a la concentración de la riqueza en pocas manos.
Bajo el lema "Basta de concentración y extranjerización de la tierra", la FAA critica la desigualdad en el reparto de la tierra, pide frenar el avance de los conglomerados agropecuarios más grandes y propicia una distribución más justa de la riqueza. "Hay entre 600 y 700 pueblos que, si no se cumple con una política agropecuaria, van a terminar transformándose en fantasmas y terminaremos con el Obelisco lleno de gente y el Interior vacío", advierte Ulises Forte, vicepresidente de la Federación.
Los medios periodísticos ya retratan el panorama de la Argentina del invierno de 2007. Empresas que pagan luces, ascensores y calefacción entre las 16 y las 24, personal que entra más temprano, ascensores fuera de servicio, ejecutivos trabajando a oscuras, carteles apagados, calefacción que no funciona, logísticas endemoniadas para racionar combustible en los camiones, computadoras que encienden alarmas si una heladera quedó abierta a 1.000 kilómetros de distancia.
Por eso, los encuentros bilaterales que Kirchner mantuvo en la cumbre del Mercosur que sesionó en Asunción fueron monopolizados por el tema energético. La chilena Michele Bachelet le pidió al argentino, una vez más, que le garantice el envío de gas a su país, y sobre todo que no falte el fluido en las casas chilenas.
Kirchner mantuvo una bilateral con el boliviano Evo Morales para que acepte algún nuevo acuerdo comprometiéndose a no reducir los envíos del combustible a la Argentina, y que en los últimos días sufrió caídas fuertes. La provisión de gas argentino garantizable a Chile, en el marco del desabastecimiento regional agravado con la ola de frío, depende de Bolivia y de la estabilidad del gobierno de Morales. También de energía habló Kirchner, largamente, con Lula.
Tiempos complejos. Estuvieron todos en Asunción, excepto el infatigable Hugo Chávez, de shopping en Moscú comprando submarinos y navíos de guerra para librar batalla contra los Estados Unidos.



