Buenos Aires (Especial de NA, por Mariano Spezzapria) -- Muchas especulaciones comenzaron a dominar el escenario político desde que Cristina Kirchner fue ungida como candidata presidencial, la mayoría de ellas haciendo eje en la posibilidad de que Néstor Kirchner sea finalmente el postulante oficialista en caso de que las encuestas no favorezcan a la primera dama.
Pero en la Casa Rosada aseguran que son especulaciones sin asidero: "no existe ningún Plan B. Lo de Cristina se pensó desde hace mucho tiempo y se vienen trazando líneas de trabajo que tendrán continuidad después del 10 de diciembre", comentó un funcionario con acceso al círculo íntimo del presidente Kirchner.
Buscó, así, despejar toda duda sobre la candidatura de la primera dama y calmar al mismo tiempo los nervios que generó en más de un funcionario la proclamación de la "primera ciudadana", porque en la Casa Rosada ya circula una lista de los ministros y secretarios "prescindibles", aunque todavía no es muy extensa.
"Si sacás a todos quiere decir que lo que se hizo hasta ahora no sirve. Y si los dejás queda la sensación de que no habrá renovación", fue el razonamiento de un habitante del poder kirchnerista, que se ufana de conocer a fondo el pensamiento de Cristina Kirchner.
Por ende, si la primera dama ganara las elecciones en octubre próximo, habrá cambios en algunas áreas del Gobierno -algunos llegan a decir que Planificación, el área de Julio De Vido, dejará de ser un Ministerio y quedará reducido a una Secretaría- pero es probable que haya continuidad en otros rubros.
Para la conducción de la economía, por caso, Cristina Kirchner buscará potenciar las inversiones, un área deficitaria de la gestión de Felisa Miceli y vital para el sostenimiento de la curva de crecimiento. Por eso muchos miran a Beatriz Nofal, quien desde hace un año trabaja específicamente en ese campo de acción.
En la búsqueda de atraer inversiones, Cristina Kirchner también podría emitir algunas señales de orden político, como despegar al Gobierno argentino del caudillo venezolano Hugo Chávez y privilegiar, en cambio, las relaciones con España, Francia y Alemania.
Pero todo eso parece todavía muy lejano: la primera dama tendrá que consolidar en los próximos meses la ventaja que ostenta en las encuestas y sobre todo evitar que su adhesión caiga debajo del 40 por ciento, para impedir que algún opositor se filtre en una segunda vuelta que el Gobierno no espera.
En este sentido, el oficialismo tiene más temor por las derivaciones de la crisis energética y el aumento de los precios que por lo que puedan hacer los referentes opositores. El principal de ellos, Mauricio Macri, ya definió que irá por la Presidencia en 2011, por lo cual observará 2007 desde afuera.
Esta situación hace que el impulso que Macri le dará a la candidatura de Ricardo López Murphy será más bien simbólico: el líder de Recrear buscará delimitar el espacio de la centroderecha en las presidenciales de este año, pero la realidad es que las encuestas lo dan debajo de Elisa Carrió y Roberto Lavagna.
Por eso comenzaron a surgir rumores sobre la posibilidad de que el compañero de fórmula del "bulldog" sea un peronista disidente, como Ramón Puerta o la santafesina María del Carmen Alarcón. Este sector del PJ no K buscará, sobre todo, quitarle votos peronistas a Cristina Kirchner en las elecciones de octubre.
Pero Macri está más preocupado por la transición en la Ciudad y por su proyecto político a mediano plazo que por las elecciones presidenciales que se vienen. Y en ese escenario crece la figura de Gabriela Michetti, una verdadera revelación de la política argentina de los últimos meses.
Tanto es así que en las filas del PRO corrió como un reguero de pólvora la versión de que la vicejefa de Gobierno electa es una "tapada" de Macri para competir en octubre por la Gobernación de Buenos Aires. La mujer nació en la localidad de Laprida, en el centro-sur bonaerense, donde todavía viven sus padres.
Sin embargo, es sólo una versión, porque en realidad el proyecto de Macri está direccionado a 2011 y para eso necesitará hacer una buena elección en 2009 si quiere competir con chances dentro de cuatro años, cuando se disputará el poder grande a nivel nacional.
Para eso Macri descuenta que tendrá una buena performance en la Capital, donde ya llevará dos años de gestión, pero necesitará un apuntalamiento en la Provincia: allí sí, entonces, jugaría a
Michetti como candidata a legisladora, al estilo de lo que hizo Kirchner con Cristina en 2005, para derrotar al duhaldismo.



