Es mucho lo que puede decirse hoy en día acerca de la capacitación y de los invalorables beneficios que aporta a las organizaciones. No pretendemos agotar el tema aquí ni buscamos elaborar profundas teorías, mucho menos creemos haber inventado la pólvora. Simplemente intentaremos aportar algún dato de utilidad que permita fortalecer la cultura de la capacitación, resaltando aquellos buenos hábitos que la convierten en una inversión de rentabilidad asegurada. Incluso para los grandes conocedores del tema, son estos detalles que parecen mínimos los que, muchas veces, se pasan por alto. Comencemos hoy a armar un listado de todos esos puntos fundamentales a tener en cuenta a la hora de evaluar nuestro desempeño en la gestión de la capacitación, aquí aportamos los primeros tres.
Para que la capacitación sea una inversión hay tres variables que deben cumplirse:
" Asistencia
" Aprendizaje
" Aplicación
Para lograr la asistencia, la capacitación debe ser atractiva, para que la gente quiera ir. Es importante realizarla en un lugar confortable, apartado del lugar de trabajo diario, ofrecer refrigerios y actividades que la diferencien del día a día.
Para lograr el aprendizaje, el instructor debe ser idóneo y para ello no alcanza con saber mucho sobre el tema en cuestión. Es importante conocer la empresa y los destinatarios del curso, dominar técnicas didácticas y pedagógicas que le permitan mantener la atención de los asistentes y tener un buen manejo de grupo.
Para lograr la aplicación, la capacitación debe ser producto de una "detección de necesidades de capacitación". Es fundamental tener claro que es lo que se va a mejorar con la capacitación y hacer un seguimiento adecuado para verificar las posibilidades reales de aplicación de lo impartido en el trabajo diario, de manera tal de poder realizar los ajustes necesarios en el futuro. Porque la capacitación no es más que eso, una apuesta a futuro.
No son pocos los que aún siguen creyendo que la capacitación es un gasto, y como tal, uno evitable si los hay. Pero incluso para estos escépticos que no han probado sus amplios beneficios, no puede negarse su incidencia como agente motivador, generador de confianza e inclusión. Ser capacitado significa que la empresa se preocupa por uno, por nuestro desarrollo personal, y no sólo porque hagamos bien nuestro trabajo. Significa que formamos parte, que apuestan a nuestro crecimiento porque somos del equipo. Desde la experiencia particular de ID Consultora Organizacional, vemos que esta sensación de apoyo se ve incrementada por el dictado de cursos que permiten no sólo una mejora dentro del puesto actual sino también un desarrollo personal que abra las puertas a futuros ascensos dentro de la compañía. Comunicarnos mejor, manejar nuestro tiempo con mayor eficiencia, aprender a delegar o trabajar en equipos que resulten exitosos, negociar con herramientas eficaces, liderar a otros o a uno mismo, conocer otras formas de adaptarnos a este mundo tan cambiante. Capacitar no es un lujo, es una necesidad y una herramienta que aporta ventajas competitivas… y está al alcance de todos.
La capacitación no es la varita mágica que solucionará todos sus problemas pero ayudará a través de una mayor motivación y de la gradual asimilación de los conceptos impartidos que podrán ser aplicados al trabajo. En resumen, gana la empresa porque con personas más capacitadas puede arriesgarse en negocios importantes y sabe que su marca progresará y será reconocida porque cuenta con personal idóneo y capaz. Pero también gana la persona, porque se enriquece de conocimientos, desarrolla actitudes y aptitudes superiores que lo van convirtiendo en una persona más valorada no sólo al interior de la empresa sino también fuera de la misma, por los clientes o proveedores e incluso por la propia familia y amigos.
Muchos se preguntan por qué deberían gastar en capacitar a su personal, al poco tiempo esos empleados pueden cambiar de trabajo y se pierde el objetivo de que apliquen lo aprendido en su empresa. La capacitación no es garantía de fidelidad ni gratitud pero refuerza el sentimiento de pertenencia. Si aún con todo lo dicho usted "sigue creyendo que la capacitación es cara, pruebe con la ignorancia".
En ID nos sumamos a la UCAP (Unión de Capacitadores Privados de Campana) y al proyecto de difundir la cultura de la capacitación personal y empresarial, por un futuro con más y mejores oportunidades para todos. Porque creemos que el desarrollo personal y organizacional es un factor clave de la gestión, generador de tiempos y espacios para la innovación y el crecimiento, los invitamos a invertir en experiencias…
Desde la UCAP, invitamos a otros especialistas en capacitación a sumarse a nuestro proyecto.
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