Buenos Aires (Especial de NA, por Gabriel Profiti)– La semana redonda que había planificado el Gobierno en materia de política exterior terminó opacada por el escándalo del maletín con dólares, que además de llevarse a la rastra a un funcionario, pareció aguar la luna de miel argentino-venezolana.
En plena camino a las elecciones de octubre, la administración kirchnerista intentó mostrar esta semana una especie de tercera posición en sus relaciones internacionales, convocando a inversores estadounidenses y dando tranquilidad a los españoles, sin desatender su alianza estratégica con Caracas.
Pareció contradictorio –o complementario según el prisma oficial- ver a Cristina Kirchner aplaudiendo un discurso de Hugo Chávez, pocas horas antes de hablar en el encuentro del Council of the Americas y de departir con la vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega.
Pero todo tiene su explicación: Cristina busca cincelar otro diseño de la política exterior K, sin desdeñar a Estados Unidos y con España como puente al primer mundo. Y Chávez es necesario para paliar las urgencias, pese a que la asociación tenga un costo, que acaba de reflejarse en las últimas horas.
La número 2 del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero le reclamó a Néstor Kirchner un marco más estable para las inversiones en la Casa Rosada y luego seguramente refrescó el concepto ante la primera dama durante un almuerzo en Olivos.
La influyente mujer se llevó la promesa de compensaciones para las empresas pesqueras afectadas por una feroz protesta gremial en Puerto Deseado y prometió a cambio la visita de Rodríguez Zapatero entre el 8 y el 10 de noviembre.
Será apenas unos días después de las elecciones del 28 de octubre, cuando podría haber un presidente electo o una carrera hacia el balotaje del 25 de noviembre.
Horas antes, el martes en el Hotel Alvear, la senadora no titubeó al señalar que la Argentina es una buena oportunidad de negocios. Su discurso ante importantes grupos empresarios con intereses en la región seguramente fue un preludio del que hará en la cena anual del Consejo de las Américas que se desarrollará el 26 de setiembre en Nueva York.
Susan Segal, máxima autoridad de esa entidad, adelantó que el encuentro "será de lo mejor". Al igual que el año pasado, cuando Cristina habló ante 200 empresarios, la cena se realizará en medio del viaje del matrimonio presidencial a la gran manzana en el marco de la Asamblea Anual de Naciones Unidas.
En ese mismo foro, el año pasado, Chávez llamó "diablo" a George W. Bush, mientras Kirchner y Cristina tocaban el timbrazo de inicio de las sesiones en Wall Street. Aquella vez, recuerdan fuentes oficiales, la delegación argentina se sintió incómoda ante el arrebato del titular del palacio Miraflores.
Por eso, en la cuenta regresiva a octubre, el Gobierno buscó que la estancia de Hugo Chávez fuera lo más mesurada posible, sin grandes convocatorias como el acto de marzo en Ferro, reproducido por todos los medios internacionales. Pero la apuesta falló por el escándalo del maletín casi millonario..
El maletín
Cuando Chávez negó, el martes, que representantes de su administración tuvieran vinculación con el caso, el Gobierno sabía que funcionarios argentinos y venezolanos habían viajado en el mismo charter que Guido Alejandro Antonini Wilson, el empresario que raudamente partió del país dejando los 795.000 dólares en Buenos Aires.
El hecho se conoció el lunes por la noche, pero la real dimensión de lo ocurrido sólo fue visible el miércoles, cuando el mandatario venezolano y el empresario ya habían partido hacia Uruguay.
Fuentes oficiales señalaron que la desmentida venezolana causó malestar. Según la versión de la Rosada el hijo vicepresidente de la petrolera estatal venezolana, PDVSA, Daniel Uzcateguy Speech, y el titular de la filial argentina, Diego Uzcateguy Matheus invitaron a Antonini Wilson a sumarse al avión de Royal Class.
El escándalo provocó el desplazamiento de Claudio Uberti, titular del OCCOVI y hombre de confianza del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Pero el Gobierno argentino también espera gestos del lado de Venezuela.
"Ha habido un abuso de la buena fe de los funcionarios argentinos por parte de funcionarios venezolanos que le pidieron que traigan a una persona que traía una valija con semejante cantidad de dinero sin que nadie lo supiera", señaló el jefe de Gabinete Alberto Fernández, quien pidió "explicaciones".
Las fuentes indicaron que la señal esperada por la Argentina es que los funcionarios de PDVSA sean removidos de sus cargos o que el hecho sea investigado en profundidad en ese país.
Al menos fue recibida con satisfacción la declaración del vicepresidente del Parlamento venezolano, Roberto Hernández, quien pidió que los funcionarios de PDVSA que viajaban en el avión fueran destituidos.
En tanto, Kirchner y Chávez volvieron a verse este viernes en Tarija, Bolivia, para renovar la cartelera de acciones conjuntas, especialmente en materia energética. "El tema del maletín iba a estar", ratificó un vocero oficial.
DESTACADOS
* Cristina busca cincelar otro diseño de la política exterior K, sin desdeñar a Estados Unidos y con España como puente al primer mundo. Pero Chávez es necesario.
* Las fuentes oficiales indicaron que el gesto esperado por la Argentina es que los funcionarios de PDVSA sean removidos de sus cargos.
* Kirchner y Chávez volvieron a verse este viernes en Tarija, Bolivia: "El tema del maletín iba a estar", ratificó un vocero oficial.



