Como se recordará, Alberto Lis fue un vecino de esta ciudad durante muchos años, en el ramo de zapatería, presidente de la Cámara Unión del Comercio y la Industria (CUCEI), cofundador de La Orden de la Campana, presidente de la Asociación Amigos de la Calle Real, periodista y ensayista, columnista del periódico Ideas y Radio Nuclear, subdirector de Editorial Proa en la Capital Federal (fundada por Jorge L. Borges, entre otros) y profesor de Historia en el Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM).
Hombre de sentidas ideas democráticas, supo insuflar energía con capacidad ejecutiva en todos los medios y entidades que se honraron con su trabajo y sentido cabal del compañerismo y sensible culto de la amistad, de los que cotidianamente hacía práctica.
En algunas de mis notas de la serie "cartas al cielo", tuve palabras y reconocimiento para entrañables amigos del alma de justificada calidad humanística. Cité, en una oportunidad, al "pintor de París", Enrique Ahil, inolvidable cofrade de lides teatrales y soñador, creador de obras donde pinacotecas del mundo muestran con orgullo su incomparable talento. En otra a Raúl Eduardo Russell, polifacético pintor y dibujante, titiritero y escenógrafo, realizador de los mascarones de los corsos de carnaval en una época imborrable en nuestra memoria, dicharachero y poseedor de un humor contagioso que ponía la impronta necesaria en cualquier reunión. Gotardo E. Croce, sus aforismos y humor, Rubén Baró y sus nostalgias tangueras, etcétera.
Recuerdo, (como también quería Raúl, el pintor), que me interesara por el fútbol, no porque yo fuera antifútbol, sino porque jamás me había metido con alma y vida, como Beto y Raúl, en las disputas en canchas donde alguna vez se enfrentaban San Lorenzo o River contra Boca Juniors, el club de mis amores desde la niñez.. Días previos al Mundial del 78, me dijiste: ¡Esta es tu oportunidad! ¡El Mundial se juega en la Argentina: ahora o nunca! Y seguí las alternativas del torneo, con entusiasmo.
Pero esta nota está escrita no para memorar al "más popular de los deportes" sino para evocarte junto a Jorge Modarelli, allá por el 74, cuando logramos que la fiesta popular más importante de la ciudad sea la entrega anual de La Orden de la Campana.
La Asociación Amigos de la Calle Real, tu apoyo y trabajo a todas las inquietudes sociales y culturales, tus charlas sobre nuestra historia en el Círculo de Periodistas de Campana y en el Taller Escuela Mariano Moreno, todo viene a mi memoria, junto a los viajes que nos permitió conocer las bellezas de nuestro país y su relevancia cultural en el contexto argentino.
El 20 de agosto se cumplirán dos años de tu desaparición física. Pero sigue firme en nuestros recuerdos más profundos y emotivos, junto a otros amigos de Campana que también lamentan tu inesperada muerte.



