En el marco de los actos de la Semana de la Industria organizados por la UIC - Unión Industrial de Campana- se entrega anualmente una distinción a la trayectoria empresaria que este año recayó en la empresa Technia S.A.
Recibió el premio de manos del Sr. Luis Rouch presidente de UIC, el Ing. Jorge Rampone uno de los fundadores de dicha empresa y al recibirlo, pronunció un discurso que resume de manera amena, la historia de la empresa, con un mensaje que vale la pena como ejemplo, el valor del trabajo.
Dijo Rampone: "He demorado infinito en pergeñar estas palabras. Aunque hace cuatro dias el Sr. Presidente de la Unión Industrial de Campana tuvo la gentileza de anoticiarme de la distinción con que hoy se me honra, aún no pude superar la sorpresa que ella me produjo. Parece frase de circunstancias. Así como decirles que la considero totalmente inmerecida. De todos modos y ante el hecho consumado, muchísimas gracias.
A las empresas las hacen los hombres, por lo que es forzoso me permitan una ligera semblanza de aquellos y de éstos.
Recorro mi vida en estos días en que estoy por cumplir 81 y si algún mérito tengo es el haber trabajado siempre e inculcar a los míos que, como dice el Génesis, no hay otro camino diferente a este: trabajar. Si bien ahora continuo yendo a Technia casi diariamente y no cumplo los horarios generales trato en lo posible de contribuir con mi experiencia y sobre todo con mis conocimientos teóricos al mejor desenvolvimiento de la Empresa que, ocioso es decirlo, es una parte sustancial de mi vida.
Soy ingeniero quimico egresado de la Universidad Nacional del Litoral con sede en la ciudad de Santa Fe. Hago esta mención porque ella fue en la década del 20 la primera en esta disciplina en América Latina y hoy continua siendo la escuela de Ingeniería Química por antonomasia en la Argentina. En 1950 e inmediatamente después de la tesis ingresé a una empresa de construcciones que construía el acueducto Punta Lara - La Plata para llevar agua desde el río de La Plata a esta última ciudad. Iba a la provincia de Santa Fe todos los fines de semana a visitar a mi novia -luego mi esposa- y en uno de estos viajes encontré a un colega que me informó que en el Refineria Esso de Campana estaban incorporando profesionales.
A las 48 horas de haberme aqui apersonado recibí el telegrama de mi incorporación y ello dió comienzo a mi vida en esta grande y querida ciudad de Campana.
La Refineria fue el lugar de encuentro con quienes compartiría luego la aventura de la creación de Technia: Carlos Cenoz (de la camada de jóvenes ingenieros con que Esso engrosaba sus filas) y Luis Caputo, encargado del grupo que el entonces tal vez el taller metalúrgico más grande de la Argentina (Febo S.A.) habia destacado en Campana para la construcción de una unidad llamada Planta Desasfaltizadora con Propano. Y si dije antes aventura es porque realmente lo fue: con un mínimo -mínimo capital inicial con el que compramos las herramientas indispensables para comenzar a trabajar y conocimientos empresarios nulos, a tal punto que cuando llegó el momento de liquidar la primera quincena al reducisimo grupo de colaboradores no teníamos la menor idea de como hacerla, de modo que hubo que pedir asistencia a terceros. Es oportuno recordar que en aquellos años 50 Campana practicamente finalizaba en la Av. Ameghino. Luego de ella había casas modestas, grandes baldios y calles solo de tierra, excepto la Av. Rivadavia que llegaba nada más que hasta la Panamericana, entonces de una sola mano. Se que sonará folletinesco y risueño, pero desconozco por qué los inconvenientes en la Refinería eran mayormente en invierno, de noche y preferiblemente con lluvia, condiciones en que había (urgente, eso sí) salir a abuscar personal que, va de suyo, vivía más allá de la Ameghino o en similar paisaje de la vecina ciudad de Zárate.
Pero había juventud y una voluntad incontenible de salir adelante. Y asi, poco a poco, a veces con tremendos desalientos cuando las circunstancias del país no eran las propicias, pero siempre avanzando.
Al fallecimiento de Cenoz su parte fue adquirida por los otros dos socios cuyos hijos son hoy los timoneles de Technia S.A. y están haciendo lo que hace 52 años pensaron aquellos muchachos soñadores que hoy con mirada retrospectiva y con la experiencia de vida empresaria que da semejante cantidad de años, uno podría añadir que hubo cierta cuota de irresponsabilidad, tal vez necesaria para acometer una obra de gran envergadura donde se cuenta solamente con el irrefrenable y ciego valor que da la juventud. Hoy tenemos sus frutos.
En lo que a mi respecta tengo que dar gracias a Dios porque aquí en Campana formé mi hogar, tuve mis hijos y puse mi parte para hacer Technia S.A.. Y más que nada la satisfacción de llegar a esta edad ayudando, como se dice, a "empujar el lápiz" y -sobretodo- a ratificar -y con qué rotundidad!- que este homenaje de Uds., que, reitero, es inmerecido pero está, es el fruto de conjugar un solo verbo: trabajar.
Muchas gracias".



