Buenos Aires, (NA)- El Gobierno y el director gerente del FMI, Horst Köhler, comenzaron ayer a sentar las bases de un acuerdo de largo plazo, y para ello se habló de avanzar en las reformas estructurales de la economía, de incrementar tarifas y de encontrar una solución al tema de las ejecuciones hipotecarias, pero también se le ratificó la decisión de no privatizar el Banco Nación.
Ambas partes dieron así el primer paso de un nuevo acuerdo en reemplazo del que vence en septiembre próximo, ya que a partir de ese momento el país deberá afrontar vencimientos por más de 6.000 Millones de dólares con los organismos internacionales de crédito.
En su primer día de la visita de dos días al país, el influyente funcionario de origen alemán tuvo una completa agenda que incluyó un almuerzo con el ministro Roberto Lavagna, encuentros con empresarios y organizaciones sociales y una cena con el presidente Néstor Kirchner.
Para sorpresa de muchos, Köhler admitió el importante papel de la obra pública, como sucedió en la Alemania de la posguerra, en una inusual manifestación para un hombre del Fondo, según confiaron a esta agencia participantes del encuentro.
Esto ratificaría una distensión en el clima, alejado del discurso más duro de la número dos del organismo, Anne Krueger, alineada a los sectores más ortodoxos de la Casa Gobierno. Como gesto de buena voluntad hacia el visitante, el Gobierno dio a conocer ayer mismo el texto de un decreto que dispone la apertura de un registro con deudores hipotecarios de vivienda única.
El Gobierno subsidiaría a los deudores que tienen vivienda única y con sentencia judiclal, para separarlos del resto y dejar caer así la norma que prorroga las ejecuciones, tal como reclama el Fondo.
Este tema volvió a aparecer en las reuniones que mantuvo en Economía con Lavagna y su equipo, porque para el organismo es un tema que hace a la seguridad jurídica del país.
De este almuerzo participaron, además de Köhler y Lavagna, el director del Departamento del Hemisferio Occidental, Anoop Singh, el representante permanente del FMI en la Argentina John Dodsworth, un grupo de técnicos encabezados por Tiwar Siddhart, los secretarios de Finanzas, Guillermo Nielsen, y de Coordinación Técnica, Leonardo Madcur y el subsecretario de Financiamiento, Sebastían Palla.
Uno de los temas obligados de este encuentro fue la estrategia del Gobierno para encarar a partir de septiembre la renegociación de la deuda con los acreedores privados del exterior. Posteriormente, Lavagna y Köhler se reunieron a solas en el despacho privado del ministro.
En medio de estrictas normas de seguridad, el director del Fondo se trasladó del Sheraton de Retiro, donde se alojó, al palacio de Hacienda y de allí regresó al hotel para mantener el resto de las reuniones.
En todas, según las fuentes consultadas, buceó sobre la posibilidad de que el país avance en la reformas estructurales, como la del sistema financiero, la tributaria y el régimen coparticipanle, entre otros.
También reclama una meta creciente de superávit fiscal primario, superior al 2,5 por ciento pactado hasta agosto próximo.
Hoy, volverá a reunirse con Kirchner, con Lavagna y también con el presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, como así también con legisladores del oficialismo y la oposición.
En el Congreso, conocerá el plafón que tiene el Congreso para sacar las leyes que necesita el Gobierno y que deberán constar en la nueva Carta de Intención que se deberán firmar.
Para el Fondo, como así también para el gobierno de los Estados Unidos es indispensable concocer el verdadero espacio de gobernabilidad de la administración Kirchner antes de sellar un entendimiento de largo plazo.
Este acuerdo tendría una duración de tres años y medio y dependería de la presentación de un plan económico sostenible que el organism le reclama al Gobierno.
Luego del encuentro con empresarios, la presidenta del Banco Nación, Felisa Miceli, admitió que «se habló de la privatización» de esa entidad», aunque le ratificó la decisión de no vender la institución, porque «es una pieza fundamental de la economía argentina». Hay que recordar que Miceli es una persona de extrema confianza de Lavagna.
Köhler se reunió también con representantes de Cáritas, de la Mesae del Diálogo Argentino, del Episcopado, de la AMIA y otras comunidades religiosas, del Centro de Estudios Legales y Sociales, Poder Ciudadano y acádemicos de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, que delinearon el denominado «Plan Fenix».
Tanto la llegada como la partida del titular del FMI estuvo acompañada de maniobras de distracción del perosonal de seguridad, para evitar el contacto con la prensa del titular del FMI.



