A un paso de las elecciones, las distintas campañas electorales de los candidatos locales van llegando a su fin. Mucha agua por debajo del puente, mezcló propuestas con jingles, agresiones y chicanas políticas de algunos candidatos. Hasta aquí todo queda dentro de la arena política ya por todos conocidas. Pero hay más.
Orgullo es para todos nosotros nuestra Plaza principal, la cual luego de varias reformas ha quedado realmente espléndida, con su luminaria y parquizado. Después de mucho tiempo, se instalaron los tan solicitados bancos, con los cuales los vecinos pueden pasar largas horas contemplando el movimiento de la ciudad, cada vez más vertiginoso. Lamentablemente, el cierre de campaña ha traído la presencia de inescrupulosos que han ensuciado, deteriorado y maltratado a nuestra querida Plaza. Casualidad?.
Coincidentemente con las elecciones, estos hechos vandálicos han sido reiterados, por lo que queda en evidencia que la verdadera intención es un poco más pesada que la simple diversión de alguno. Hechos como estos nos hacen pensar que en realidad, cada cesto destrozado, cada montículo de basura arrojado en la Plaza Eduardo Costa no intenta arruinar la imagen del lugar, sino atentar contra la imagen de algún candidato (o candidata), que quizás se vea reflejada con las mejoras realizadas en este lugar, y que forman parte de los pasacalles arrancados, los carteles destruídos, etc., la batalla por denigrar al oponente.
Afortunadamente, las elecciones están a la vuelta de la esquina. Por fin se acabarán estas bochornosas actitudes. De una vez por todas, ya no veremos basura y mugre a nuestro alrededor. Y tampoco ensuciarán la plaza.



