La importancia de la etimología destacó Bernardino Rivadavia, chozno y homónimo del primer presidente argentino, cuando disertó en el Taller Escuela Mariano Moreno, hablándonos sobre el etimólogo Joan Corominas. En la ocasión, el entrañable amigo Alberto Lis me obsequió, para un 7 de junio, Día del Periodista, un ejemplar del diccionario del ilustre español.
La lingüista Ivonne Bordelois es otra de las filólogas culpable de mis estudios y charlas tituladas "Jugando con las palabras". Cuidar lo etimológico nos remite a etymon, que significa, en griego, lo cierto, porque los griegos consideraban que lo cierto de una palabra es su origen, el momento inaugural en que fueron pronunciadas por primera vez.
Lo dicho nos acicatea para la consulta cotidiana, en nuestras lecturas y estudios sobre la lengua, la gramática y los diccionarios. Gran cantidad de palabras, que usamos en el castellano proviene del latín, el francés, el italiano. El rumano y el portugués provienen también del latín por la fragmentación del Imperio Romano.
Entrando en la etimología de la palabra familia ¿De donde viene? Recordemos que hubo épocas en nuestra historia social, que a las empleadas domésticas se las conocía como fámulas, es decir, sirvientas. En latín, famulus significa esclavo. Las familias romanas, que eran familias extendidas, según afirma la poeta y lingüista Bordelois, donde vivían conjuntamente muchos parientes de distintas generaciones y diferentes grados de consanguinidad, albergaban también a los esclavos, y una famulia o familia es en realidad, lingüísticamente, un conjunto de esclavos.
Como conclusión de esta idea podemos deducir que, cuando decimos familia cristiana, estamos hablando, etimológicamente, de un conjunto de esclavos cristianos. No dudamos del apoyo de la Iglesia a la familia como baluarte central de su prédica social y jamás se cuestionó o transformó la palabra familia.
En cuanto a la presencia de lo paternal en patrimonio, antes de la modernidad, la propiedad era solo privilegio del varón, en particular el padre. ¿Porqué se dice casa paterna y muy raramente casa materna, patria y no matria? Impera el sexo fuerte. Sin embargo el matrimonio es la institución que legaliza la maternidad.
Vamos al significado de testículos: los testigos (los que corresponden a la virilidad), según la costumbre romana, debían jurar con la mano sobre los testículos, lo que da razón a que las mujeres no podían dar testi-monio.
Saber, que viene del indoeuropeo sap, latín sapere, significa tener sabor, tener gusto (saber a), tener discernimiento.
El filósofo argentino Santiago Kovadloff dice "que hablar con propiedad significa pensar con propiedad" y de allí podemos agregar que entendemos como válida nuestra permanente preocupación, tanto en la cátedra como en el periodismo, con la defensa constante de nuestro idioma, al citar permanentemente a maestros de la lengua como Bordelois, Seco, Corominas, Kovadloff y a todos aquellos que constantemente señalan la importancia de la etimología y el buen decir.
Pablo Neruda expresó con referencia a la palabra, en prosa que siempre evocamos en nuestras charlas: "Amo las palabras (...)Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos(...) Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras".
El autor es director y docente del Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM), de Periodismo y Comunicación. www.tallerdeperiodismo.com.ar



