HOY: El gigante.
Todas las personas que van leyendo mi columna me comentan que tienen recuerdos parecidos, similares, y creo que es así, pues quienes crecimos en nuestra ciudad de Campana, vamos compartiendo experiencias bastante similares.
Les contaba anteriormente que curse mi secundario en la Escuela Normal Mixta. Cuarto y quinto año, se sortearon los turnos y a mi me toco ala tarde. En aquella época, no se si es igual, parecía que ir a la tarde era menos prestigioso, y que los dos últimos años entraban en la bolsa de lo peor. No fue así.
De mi cuarto y quinto año recuerdo con muchísimo a mi amigo y compañero de banco Marcelo Falccinelli, que hacia teatro como yo, compinches inseparables.No supe mas de el, por lo cual si alguien puede conectarme lo agradezco mucho. De los profesores, voy a recordar a algunos.
Jorge Modarelli me toco en Química. La química no era mi fuerte pero necesitaba salvar la materia. Un día me estudié muchas formulas, de la manera mas rara que uno puede imaginarse: H dos rayitas O tres rayitas para abajo…etc. Pedí dar lección y desarrolle todas estas formulas de memoria, sacándome un gran 10 que me permitió subir la nota y no llevarme la materia. Recuerdo mi gran esfuerzo mental para estudiar química de esa manera y hoy me pregunto por que no me puse analizar las formulas. No lo se.
Otro recuerdo, imborrable, una mujer y un personaje celebre. Me toco italiano y como profesora la inolvidable Clodomira Chichisola. Una mujer impresionante llena de anécdotas, historias. Una presencia imponente, una voz gruesa, teatral, y siempre dispuesta a escuchar, cosa que valoro mucho desde el recuerdo. En Física tuve a Anahi Quiroga, muy buena profesora, seria, muy severa. Yo tampoco era buena en física. Anahi iba siempre a verme alas obras de teatro que yo hacia en el colegio, y le gustaban. El teatro me salvo. En los finales, a punto de llevármela, me miro un día a los ojos y me dijo, si me prometes que te vas a dedicar al teatro,sin abandonar tu vocación, yo te eximo. Y así fue. Las dos cumplimos. Fue sabia, yo daba lo que podía dar y ella lo entendió.
En historia tuve el mas grande. Al gigante del alma, de conocimiento, de persona. Pablo Garrido. Sus clases eran maravillosas, muy diferentes a todas. Recuerdo en aquel entonces yo renegaba y me quejaba porque el profesor Garrido daba un tema y después preguntaba: Arcos que opina? Y yo decía, siempre yo tengo que opinar yo? Y el me respondía, estoy despertando su conocimiento, su poder de disentir. Que enseñanza la de Pablo! En su clase la historia se hablaba, se discutía, se dialogaba. Recordemos que era plena época de guerra de Malvinas y pocos entendíamos que pasaba en un país de gobierno de facto y una guerra con amigos de nuestra edad luchando en ella. Un maestro en serio. Un gran maestro que todo Campana valora y respeta como tal Excelente persona, sonriente, amable, justo. Un profesor que daba gusto tener. Un ejemplo de vida.
Pablo Garrido es de esas personas que producen una sonrisa en mi corazón.Y que sigo admirando.
También tengo que recordar a María Rosa Martin Reinas, profesora Educ. Física en 5to año, que me dio permiso mil veces para ir a a ensayar mis obras de teatro con una sonrisa y entendiendo mi verdadera pasión por el arte.
Mis profesores fueron amigos que quise mucho y a los cuáles le estoy profundamente agradecida, pues formaron en mi un camino, una manera de crecer y de vivir, por eso es poco esta columna que dedico a mis maestros, solo un pequeño homenaje al lado de lo que ellos merecen
Espero lo compartan conmigo y al verlos por la calle, los saluden de mi parte con un gran abrazo.Y para los que no están ya, el recuerdo con cariño.
adriana_arcos@hotmail.com



