Buenos Aires (Especial de NA, por Guillermo Malisani) -- Lejos de mostrar algún síntoma de enfriamiento, la economía volvió a darle al Gobierno renovados motivos para celebrar por otro año con fuerte crecimiento y positivas expectativas para el 2008, aunque los precios y la energía seguirán siendo los grandes problemas a resolver durante el año entrante.
En octubre, según datos oficiales recientes, el PBI tuvo un crecimiento récord del 9,4 por ciento y acumula un alza del 8,5 en el año, con un piso del 3 por ciento para el próximo; la producción industrial subió 9,7 en noviembre y el consumo se mantiene a todo vapor.
Otro dato que la presidenta Cristina Kirchner tendrá para celebrar en esta Navidad es que la desocupación retrocedió al 7,1por ciento, aunque todavía el empleo en negro afecta a cuatro de cada diez trabajadores.
No obstante, la "teoría del derrame" en materia económica aún no fue comprobada en la Argentina, donde viven casi 10 millones de pobres, gran parte de ellos indigentes.
Noticias positivas que, en parte, compensan los disgustos que en menos de dos semanas de gestión tuvo que asumir la Jefa de Estado en el terreno político a raíz del cruce con los Estados Unidos por el escándalo de la valija.
Con una economía en constante crecimiento y sin necesidades de grandes cambios, la función de Martín Lousteau se limitó por ahora a reuniones con sectores empresarios y austeras declaraciones en cuanto al mantenimiento del modelo.
Desde antes de asumir, las calificadoras internacionales y consultoras privadas se vienen preguntando sobre el "margen de maniobra" que tendrá el ministro.
En estos primeros días, el ex titular del Banco Provincia dio muestras de una gran capacidad para adaptarse a un modelo económico que consiguió cinco años de crecimiento ininterrumpido, aunque da la sensación de no estar cómodo en esa función.
También en sus declaraciones, el nuevo titular del área económica demostró ser medido y conciliador y con coincidencias totales respecto de los principales lilneamientos macroeconómicos impuestos en los últimos años por el "kirchnerismo".
Lousteau dejó en claro en sus declaraciones periodísticas que evitará el roce con el secretario de Comercio Guillermo Moreno y ni siquiera disputará algún espacio de poder con el funcionario más cercano al ex presidente Néstor Kirchner.
En la agenda de Lousteau de las últimas horas figuraron dos encuentros con sectores empresarios: uno con directivos de compañías de la agroindustria y otro al rubro automotriz, con los que analizó medidas tendientes a estimular la llegada de nuevas inversiones.
Asimismo, el fin de estos encuentros, que continuarán en los próximos días con ejecutivos de otros rubros, es constituir una mesa de trabajo para mantener reuniones periódicas y debatir sobre otros temas que preocupan como la cuestión energética.
Algunas industrias están adelantando producción para evitar inconvenientes en materia energética ya que en los meses de verano suele aumentar en forma vertiginosa el consumo de electricidad por el mayor uso de aire acondicionados.
Teniendo en cuenta el aumento en el consumo energético y que el sistema está trabajando al límite, el Gobierno lanzó un plan que incluye adelantamiento de la hora con el objetivo de ahorrar electricidad.
Hasta ahora fue la medida más trascendente que tomó la gestión de Cristina Kirchner en materia económica, aunque la Jefa de Estado parece haber adoptado el estilo de su esposo de no anunciar un programa macro sino resoluciones puntuales.
También al igual que el ex presidente, la mandataria aprovecha cada acto público para destacar el comportamiento de las variables económicas y sociales, aunque con menor precisión que lo hacía su esposo.
La compra de un 25 por ciento de YPF por parte del grupo Eskenazi constituye también otro motivo de celebración para el Gobierno, ya que con ella se avanza sobre el proceso de "argentinización" de la petrolera que tanto promocionó Néstor Kirchner en su gestión.
Enrique Eskenazi es un empresario cercano al Gobierno y cabeza del grupo Petersen, dueño de los bancos Santa Cruz, San Juan, Santa Fe y Entre Ríos.
La operación le servirá al Gobierno para tener indirectamente un mayor poder de control sobre el mercado interno de los combustibles, un área muy sensible para el país.
La inflación tan temida
La ronda de encuentros iniciada por Lousteau con sectores de la industria agroalimentaria también tiene por objetivo revisar la cadena de valor y la evolución de los recios en el rubro. Si bien por lo general diciembre suele ser un mes con alta inflación, en el Gobierno la preocupación está centrada en las subas detectadas en alimentos y artículos de primera necesidad.
Estos incrementos golpean fundamentalmente a los sectores de menores recursos de la población y tiene directa incidencia en el índice de pobreza.
Encuestas de entidades de usuarios detectaron considerables aumentos en lácteos --con signos de desabastecimiento en algunos casos--, carne vacuna, pollo, medicamentos y hasta los productos que integran la canasta navideña. Para algunas consultoras, la inflación de diciembre podría ubicarse entre 2,2 y 2,5 por ciento y elevaría al 10 por ciento la suba del costo de vida en todo el año.
Si bien el número se mantendría en lo esperado por el Gobierno, lo cierto es que para los especialistas ese número es inferior al real que supera el 20 por ciento.
Otro aspecto preocupante está vinculado con la puja salarial y el efecto sobre los precios: gremios poderosos como los ferroviarios y los metalúrgicos ya anunciaron paros y advirtieron que reclamarán aumentos de sueldos cercanos al 30 por ciento. Incluso, desde la CGT, que por lo general fue más conciliadora con el Gobierno de Néstor Kirchner, adelantaron que aceptarán una pauta de aumento del 22 por ciento, cuando este año fue del 16,5 por ciento.
La realidad muestra que el recalentamiento de los precios será el principal desafío que tendrá Lousteau y para evitar riesgos deberá darle mayor protagonismo al Palacio de Hacienda y ganar más espacio a fin de alentar la llegada de inversiones y agilizar créditos para la producción.
De esta manera, la industria y los sectores que están trabajando casi al máximo de su capacidad instalada podrán aumentar la oferta y abastecer la demanda creciente que existe en el pais.



