En estos días de mucho calor se repite la misma situación de todos los años. Por un lado el agua puede faltar o bajar la presión en distintos lugares y, por otro, vemos varias situaciones de derroche: dos situaciones que están directamente relacionadas.
"La cantidad de agua que se extrae por día de los acuíferos cubre con amplitud las necesidades de la población de la ciudad", afirman en Aguas de Campana; pero agregan que "es imposible que el sistema soporte un consumo indiscriminado sin que eso afecte la presión de las redes".
En muchos hogares de Campana, como en distintos lugares del país, no existe la costumbre de cuidar el agua, pero el uso racional de este servicio es cada vez más importante ya que el derroche no sólo puede afectar el servicio en los meses de verano, sino que se expone a los acuíferos a una sobreexplotación, lo que puede generar efectos negativos en la calidad del agua.
Verano caliente
El verano es una época en la que el uso de agua se vuelve mucho más intensivo, tanto para cubrir las necesidades básicas como para recreación o riego.
Que el agua sea suficiente para todos requiere de una responsabilidad compartida. La empresa debe prestar el servicio en las condiciones requeridas y cada vecino debe hacer un uso racional y evitar el derroche.
"La solución es muy simple, y se trata sólo de no derrochar" afirman en Aguas de Campana. "Por eso el mensaje es que cada vecino use toda el agua que necesita, pero eso no significa que se deba desperdiciar algo tan valioso y necesario para todos".
Hay algunos consejos simples que se pueden aplicar. Las horas de mayor uso son las cercanas a las comidas, de 11 a 14 y de 19 a 22, aproximadamente. Por eso, es aconsejable evitar en estos horarios el consumo de agua que puede hacerse en otros momentos, como por ejemplo el llenado de piletas, el riego de plantas o el lavado de veredas, de la ropa o del auto.
Se recomienda llenar las piletas de noche, de esa manera no afectará la presión cuando toda la ciudad está necesitando el agua para otros usos más indispensables.
Pero además, hay que cuidar el agua de las piletas. Para mucha gente es más fácil llenarla con frecuencia que incorporar cloro o químicos que preservan el agua. Y esta actitud tiene un impacto muy fuerte en el consumo. Por otra parte, cuando se deba vaciar la pileta, en vez de tirar el agua a las cloacas, se la puede aprovechar para regar plantas, regar las calles si fuera necesario o baldear los pisos. De esa manera se evita utilizar más agua para ese tipo de necesidades.
Es indispensable, también, arreglar las canillas que gotean o las pérdidas en los inodoros. El simple goteo de una canilla consume unos 50 litros diarios, que es la cantidad que usa para beber toda una familia en una semana. Por un flotante roto del inodoro se pueden desperdiciar hasta 4.000 litros por día.
Otra recomendación sencilla, pero de gran importancia, es habituarse a cerrar las canillas mientras no se está usando el agua. También se debe evitar el uso de mangueras para limpiar veredas, pisos o lavar los autos, ya que de esta manera el agua corre en forma permanente. En esos casos, es más eficiente utilizar un balde, con lo que se asegura que se gasta sólo el agua necesaria para realizar la misma tarea.



