InicioFarmacias#DifusiónArchivoBúsquedaSesiones HCD
  Ir a la edicion del dia
MEDIO DIGITAL DE CAMPANA
BUENOS AIRES, ARGENTINA
lunes, 08/jun/2026 - 04:46
 
Cubierto con lluvias
12.9ºC Viento del Sureste a 12Km/h
Cubierto con lluvias
Política y EconomíaInfo GeneralPolicialesEspectáculosDeportesNacionales
Twitter Facebook Instagram
» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 29/jun/2003 de La Auténtica Defensa.

Las nuevas reglas de juego




Buenos Aires, (especial para NA, por Pepe Eliaschev)- La renuncia de Julio Nazareno a la presidencia de la Corte Suprema de Justicia revela que cuando se quiere se puede. Para el Gobierno es un dato positivo que el jefe de la mayoría automática se haya ido solo, ante la inminente acusación del Congreso en su juicio político, alegando plañideramente que lo hizo porque se le habría afectado su derecho a defenderse.

Como inicio de su segundo mes en la Casa Rosada, no fue mala noticia para el Presidente. El poder se conquista o se mantiene no solo con la fuerza propia, sino también sabiendo usar las debilidades y agotamientos del rival. Esto ha sucedido.

Néstor Kirchner tiene ahora un capital interesante y sin duda mucho más sólido que el que manejaba hace 60 días, en vísperas de ser derrotado en la primera vuelta de las presidenciales.

Nazareno se cayó porque lo suyo era insostenible. No solo pierde un valioso cliente el estudio de Gregorio Badeni: con el presidente de la corte menemista de los años Noventa se deshace un eslabón central de un modo y un esquema de poder que se había patentizado con el sometimiento absoluto de la cabeza del poder judicial a las necesidades políticas y patrimoniales de Carlos Menem y sus colaboradores principales.

Kirchner cosecha, además, otra sugestiva victoria tras la visita de Horst Koehler, el director-gerente del Fondo Monetario Internacional.

La noche en que viajó de regreso a los Estados Unidos, el miércoles 25, el alemán reunió a los embajadores representantes del G7, el grupo de los siete países más ricos del mundo (Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá, Japón e Italia) para decirles que se iba satisfecho y conforme con lo que había escuchado y percibido en la Argentina. La reunión fue absolutamente cerrada (Koehler y los siete emisarios extranjeros), pero esta columna sabe que la complacencia de número uno del Fondo fue fehaciente y muy clara.

A las pocas horas de que Koehler se marchara, y con la Bolsa de Comercio extasiada de euforia, Kirchner firmó el decreto 285 que establece cotas formalmente severas para el libre flujo de los capitales volátiles, llamados también "golondrinas". Los ortodoxos se ofuscaron y la Bolsa respondió con un penoso "jueves negro", expresión de disgusto de "los mercados" ante tamaña afrenta a su proverbial apetito especulativo.

Es posible que las altas tasas que, en comparación con las internacionales, aun prevalecen en la Argentina sigan siendo el producto de la imprevisibilidad y los riesgos a ella asociada que el país sigue proyectando en el escenario financiero del mundo.

Esta misma semana, la Reserva Federal de los Estados Unidos redujo al uno por ciento anual la tasa pagada por los clásicos bonos del Tesoro, con lo cual el desequilibrio acentuó la tendencia a que haya capitales ávidos de canjear riesgo por altos retornos, el caso argentino.

La medida adoptada por Kirchner a instancias de Roberto Lavagna es muy probable que sea irrelevante. Más allá de la ofuscación obviamente política de Ricardo López Murphy y algún medio periodístico que lo expresa, el decreto 285 contra los capitales golondrinas no generará perjuicios graves contra la economía, pero tampoco se constituirá en un baluarte inexpugnable contra la entrada de dólares.

Los más entendidos sugieren que ha sido más una medida de "construcción de discurso" que una decisión administrativamente operativa.

El Gobierno viene ratificando su compromiso con un programa "productivista" y el último capítulo se encarna en el envión brindado a la nueva directiva del Banco de la Nación para que ponga en la calle ya mismo 500 millones de pesos en financiamiento hipotecario, en condiciones que Lavagna promete que serán rentables para el Estado, o sea sin tirar dinero a las alcantarillas.

Al Gobierno lo complican un poco algunos matices de sus gestos principales. Hay quienes ven ribetes un poco adolescentes, o en todo caso sobreactuaciones innecesarias, las que en algunos casos derivan en compromisos costosos para el propio Presidente.

Kirchner, por ejemplo, ha abierto las puertas de su despacho a un variado contingente de interlocutores no tradicionales, incluyendo a la mercurial y temible Hebe P. De Bonafini, pero tras sus primeros 30 días en el cargo, al que llegó con el 22 por ciento de los votos, no ha considerado necesario dialogar frontalmente con los partidos políticos ajenos al justicialismo.

Hay en Kirchner una afabilidad y una disponibilidad llamativas, pero ese positivo entusiasmo no se condice con similar llaneza para hablar con las fuerzas institucionalmente más habilitadas para hacerlo, ni tampoco con un compromiso de atender de manera abierta y orgánica a los medios periodísticos.

Esa limitación se advierte en su propio sistema de toma de decisiones en el aparato del Estado: hasta la tarde del 27 de junio, Kirchner seguía sin designar nuevas autoridades en dos medios estratégicos: Radio Nacional y Canal 7, ámbitos que había manejado de modo personal Eduardo Duhalde hasta el 25 de mayo.

Cierta efusividad del Presidente puede jugarle en su contra. Bonafini, por ejemplo, salió eufórica de una reciente visita a la Casa Rosada, durante la cual habló extensamente con Kirchner, pero el jueves 26, en oportunidad del primer aniversario del asesinato de los piqueteros Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, volvió a hacer un llamamiento a "la lucha armada" en la Argentina, un mes después de que el propio Fidel Castro recomendara especialmente evitar la violencia política. Lo de Bonafini era previsible, porque se sabe cómo funciona, pero resulta menos entendible que en la sede del Poder Ejecutivo no haya habido todavía tiempo para compensar con otras instancias.

También provoca incertidumbre la marcha del ballet que pone en escena el cabotaje justicialista. El apoyo abierto de Kirchner a Aníbal Ibarra en la ciudad de Buenos Aires parece chocar con las maniobras que en la provincia de Buenos Aires desarrolla el gobernador Felipe Solá, resuelto a jugar con Mauricio Macri en la Capital, mientras que en su provincia confronta el embate de un menemismo bifronte, encarnado tanto por Aldo Rico como Luis Patti.

Kirchner ha sido práctico, como lo demuestra su apoyo al peronismo de Formosa, su respaldo al entrerriano Jorge Busti y su distancia ante las elecciones de Tierra del Fuego y Tucumán.

La Argentina está hoy tranquila aunque preocupada. Los secuestros son llamativos, además de sospechosos. Imposible no desarrollar ante estos casos modelos interpretativos cada vez menos ingenuos. ¿Por qué ahora? ¿Por qué tántos? ¿Cómo se vinculan estas acciones criminales con la prédica de Patti y Rico, mascarones de proa de una mano dura que, dicen, resolvería los problemas?

Las cabezas rodadas de Ricardo Brinzoni, Luis Barrionuevo y Julio Nazareno muestran una de las caras de la gestión de Kirchner, plena de ímpetu y encuadrada en un escenario de renovación, cambio y reforma. Han sido en gran medida blancos blandos, como lo han sido, menos personalizadamente, los capitales "golondrinas".

La carta astral de la economía le da ahora bien a la Argentina y en muy improbable que el país no crezca, y bien, en los próximos dos años. Los técnicos ven condiciones internacionales tanto o más positivas que las que lo bendijeron a Menem desde 1991, pero ahora ya sin la artificialidad de la paridad cambiaria.

Pero un presidente como Kirchner, que se proclama comprometido con un dramático mejoramiento de la calidad institucional del país se irá confrontando con el progresivo e inevitable desangelamiento ciudadano sobre su gobierno, que sigue siendo vivido con mucha complacencia por una evidente mayoría.

En esa futura intersección, es probable que el Presidente se vea necesitado de reforzar las bases estructurales de su gestión de gobierno. Que haya presentado a su jefe de Gabinete ante el Congreso a 30 días exactos de su instalación no solo alude a las recomendables calidades cívicas de Alberto Fernández, sino que -además- revela intenciones de aceptar activamente las reglas del juego democrático.

Pronto, mucho más de eso será necesario, sobre todo porque el mundo justicialista le irá quedando chico para abrigarlo y representarlo, si es que -efectivamente- Kirchner se propone una Argentina mucho mejor.


 
P U B L I C I D A D






Av. Ing. Rocca 161 (2804) Campana - Provincia de Buenos Aires
Tel: 03489-290721 - E-mail: info@laautenticadefensa.com.ar
WhatsApp: +54 9 3489 488321.-