Estas palabras son el común denominador de este tiempo que vive nuestra patria...
Tan grave situación ha cambiado hábitos de vida de la gente, extremando medidas de seguridad, tales como rejas, puertas blindadas, cerraduras inviolables, alarmas de ultima generación, sin olvidar los esfuerzos de organismos oficiales, que trabajan para combatir este flagelo que sufre toda la sociedad argentina; pero nada parece detener el avance de la delincuencia.
Estos hechos traen a mi memoria una historia muchas veces escuchada de gente mayor que conoció a su protagonista, una anciana que vivió en los comienzos del siglo pasado. Después de la muerte de su esposo, había quedado ella, al cuidado de una casa cuyos dueños venían temporariamente a Campana. Estaba ubicada en una zona de campo muy cerca de las barrancas. Ni hablar de alumbrado publico que solo se extendía a pocas cuadras del centro. Lamparas a querosen y linternas eran los métodos mas usados. El angosto camino para entrar a la casa campo adentro, adentro en determinadas épocas del año estaba bordeado de espesos maizales. Sin entrar en mas detalles, lo importante de todo esto es que nunca tuvo miedo y tampoco sufrió ningún daño. Profesaba una profunda fe cristiana, llevando una vida honesta y piadosa. Ante el asombro de quienes conocían la situación de riesgo en que vivía, manifestaba que "no tenia miedo pues sabia que le Señor la protegía y sus ángeles la acompañaban".
La Biblia es clara en sus palabras cuando dice: "...no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada, pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos..." Salmos 91: 10-11.
En otro lugar dice: "... Dios te guardara de todo mal; Él guardará tu alma. Dios guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre..." Salmos 121:7-8.
En medio del caos de inseguridad que se vive hoy, muchos pensaran al leer esta historia "eran otros tiempos, no habían la maldad existente hoy..." y es verdad.
Otros dirán que parece un cuento de niños de Jardín de Infantes, pero no es así.
En una historia verídica, un verdadero testimonia de fe y confianza en Dios. No son pocos los cristianos que dicen haber sentido una protección en momentos de peligro lo que confirma lo dicho por un escritor cristiano cuando dice: "...la seguridad no consite en la ausencia de peligro, sino en la presencia de Dios..."
Cómo llegar a esa fe profunda e inquebrantable que nos hace sentir con fuerza la presencia de Dios y confiar plenamente en ella...?
El camino es: Buscar a Jesús en oración, reconociendo nuestra condición de pecadores, arrepentirnos, confesar a Dios nuestros pecados, pedir perdón por ellos. Él hacerlo nos dará la paz tan necesaria en todo tiempo, y una capacidad para enfrentar los peligros y dificultades en la vida.
Hasta la próxima! Dios te Bendiga. E.S.
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