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» Este artículo corresponde a la Edición del sábado, 19/ene/2008 de La Auténtica Defensa.

SIGUE LA INTRIGA POR EL CRIMEN DE EXALTACION DE LA CRUZ
El ex marido de la victima esta cada vez más complicado pero no se descartan otras hipótesis.




El fiscal que investiga el crimen de Rosana Edith Galliano, de 29 años, ocurrido el miércoles a la noche en un barrio cerrado del partido de Exaltación de la Cruz, aseguró ayer que le llamó la atención el arma utilizada y la "vehemencia" del asesino, y considera que el homicida no siguió disparando porque se le trabó la pistola. El fiscal de instrucción de Zárate-Campana, Marcelo Pernici, aseguró ante la prensa que le "llama la atención que se haya utilizado un arma de tan grueso calibre (11.25 milímetros) con tanta vehemencia".

Pernici sostuvo que, de acuerdo a los datos que le aportaron los investigadores policiales, el asesino tenía pensado continuar disparando contra la joven muerta en su casa del barrio "El Remanso", en Capilla del Señor, pero que no lo hizo porque su arma se trabó.

"El cuarto casquillo se trabó (en el arma), o sea que iba a seguir disparando", dijo el fiscal, quien aclaró que, teniendo en cuenta el calibre de la pistola utilizada en el homicidio, "es un arma difícil de disparar, hay que tener algún tipo de conocimiento".

Rosana recibió dos balazos en la espalda, uno en el hombro derecho y otro en el antebrazo izquierdo. Los policías encontraron cuatro vainas servidas de una pistola calibre 11.25.

Para disparar una 11.25 hay que saber tirar. Este tipo de pistola, que ya casi no se usa, superada por un arma más versátil, calibre 9 milímetros, es pesada. No cualquiera puede hacerlo cuatro veces seguidas y darle a alguien que está escapando.

Por su parte, José Arce, el ex marido de la joven asesinada dijo ante la prensa que él es inocente, que no tiene nada que ver con el homicidio y que al momento del hecho él estaba con sus hijos en un hospital porque uno de ellos estaba con fiebre. Asimismo, afirmó que tenía una relación conflictiva con su ex, treinta años más joven, y aseguró que Rosana mantenía un amorío con un jardinero, deslizando la hipótesis de un crimen cometido por un amante.

Rosana Galliano y Arce se habían casado hace siete años. El es un empresario vendedor de pollos, huevos e insecticidas. Tuvieron dos chicos. La relación se fue tensando y el tiempo desgastó la pareja. Los investigadores analizan el caso como un presunto crimen pasional.

"No tengo idea quien la mató", dijo Arce, de 59 años. El hombre afirmó que su ex mantenía una relación con el jardinero que trabajaba en su casa, y que últimamente estaba en otra relación con un empresario, con quien habría convivido los últimos cuatro meses.

El hombre, que aparece en el centro de la sospechas aunque no hay elementos probatorios, sostuvo que habló con su ex mujer la noche del crimen, aunque en principio no pudo decir si la suya fue la llamada que provocó que la joven saliera al jardín antes de ser baleada. Pero más tarde, su abogado confirmó que sí fue la última llamada recibida por la mujer.

Por otra parte, Arce reconoció que está enfrentado a la familia de Rosana. El hombre denunció ante la prensa que fue robado varias veces en su casa y que por esa razón decidió apartarse de ellos e impedirles el ingreso a su casa. La familia de la víctima vincula a Arce con el crimen y sostiene que es el único que pudo ser capáz de matar a la mujer.

El abogado de Arce, Ramiro Ruba, desestimó todas las acusaciones y dijo que no hay motivos para culpar a su cliente. Arce y Galliano estaban en trámite de separación. El abogado del hombre inició una causa de «divorcio contradictorio por adulterio», según detalló.

El ex marido indicó que Rosana tuvo relaciones amorosas mientras estaba en pareja con él, que le era infiel y afirmó haber descubierto que la joven había llegado a realizar unas 1200 llamadas desde su casa de Pilar a uno de sus amantes, entre abril y mayo de 2007.

Y que incluso, el Día del Padre pasado, estando todos juntos con sus hijos, verificó también que hubo al menos ocho comunicaciones entre su ex y un amante.

Arce comentó que la noche del miércoles, la del crimen, habló por teléfono con su ex. «Ella me llamaba para ver como estaba el nene», dijo. Según comentó, la comunicación no era audible e incluso se cortó. Luego, él llamaría nuevamente, pero esta vez su ex no contestó y le dejó un mensaje en el contestador. En ese momento, Rosana ya estaba muerta.

La primera de las dos llamadas sería la que provocó que la joven saliera al jardín de su casaquinta para escuchar mejor. Para él no hay dudas, el asesino conocía la casa y sus movimientos. Asimismo, Arce negó las denuncias de violencia radicadas en su contra.
»Está todo acreditado en los expedientes», dijo. Y agregó que todo se trató de una estrategia montada por su ex en el marco del trámite de divorcio por la división de bienes.

»Yo nunca la golpee. Me casé enamorado, sigo enamorado y la amo», dijo el hombre, quien afirmó que la relación concluyó cuando se enteró que Rosana le era infiel con el jardinero que trabajaba en su casa, un hombre al que identificó como Daniel González.
Por su parte, el fiscal del caso deslizó que hay algunas sospechas de los familiares sobre Arce, pero «judicialmente» no hay nada que lo incrimine en el hecho: «Pueden ser comentarios por el estado de ánimo de la familia, que son comprensibles».
El Fiscal Marcelo Pernici explicó que se halló un pulóver a cien metros del lugar que «podría ser del ex marido», pero señaló que lo van a «tomar con pinzas». Además, comentó que, según la declaración de un familiar, Rosana «había iniciado una nueva relación amorosa con otra persona de Moreno», lo que podría haber disparado los celos de su ex marido.

Oscar Galliano, hermano de la víctima, afirmó que la joven «no tenía problemas con nadie», excepto con su ex pareja, a quien había denunciado el año pasado por violencia familiar.
El ex marido de Galliano se presentó ayer ante el fiscal y dijo que a la hora del crimen estaba en un hospital junto a sus dos hijos porque uno de ellos tenía fiebre. Fuentes judiciales confirmaron después que el hombre pasó la noche en el centro asistencial.
El candado de la cerca de la casa donde ocurrió el homicidio no estaba forzado y el césped tenía varias pisadas. Fuentes del caso creen que quien disparó sabía que adentro de la casa el celular no tenía buena recepción y que la mujer iba a tener que salir al jardín para hablar.

En las primeras horas de la investigación surgieron varias comunicaciones que llamaron la atención. Entre ellas, las más de mil llamadas -aunque no recientes- entre Galeano y el jardinero que vive a 500 metros del lugar del hecho, y que, al ser interrogado como testigo, dijo que a la hora del crimen él estaba en su domicilio, coartada que apoyó su mujer. «Hay por lo menos 10 celulares que estuvieron dando vueltas por la vida de la víctima», dijo el fiscal.

Entre las distintas llamadas telefónicas y las relaciones sentimentales que mantenía Rosana con varios hombres, elemento incluido en la causa y constatado por los investigadores, pueden estar las claves para encontrar al autor del homicidio.


 
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