Buenos Aires (NA) -– La Bolsa porteña siguió prisionera de los temores a una desaceleración en la economía estadounidense y su impacto sobre los mercados internacionales, en medio del anuncio del presidente George Bush de que pretende poner 145.000 millones de dólares para evitar una recesión en ese país.
El mercado accionario porteño soportó una violenta tormenta de verano bursátil que, luego de provocar numerosos heridos en quienes vendieron en baja, dejó salir el sol y quedó con un descenso de sólo 0,43 por ciento en el panel líder.
La crisis hipotecaria y crediticia en los Estados Unidos se propagó a otros importantes centros financieros mundiales y obligó a Bush a salir al cruce de ambas.
Mientras esto ocurría, Wall Street mostró una tremenda volatilidad con continuados cambios de tendencia que se reflejó en Buenos Aires donde el índice Merval cayó como un palo y perforó el sostén técnico de 2.000 puntos para ubicarse en 1.973,02 unidades con baja de 1,90 por ciento.
Fue la peor caída de este indicador líder hacia los niveles más bajos en más de cuatro meses que retrotrajo al mercado a los niveles del 22 de agosto de 2007 cuando tocó un mínimo de 1.968,19 puntos en la apertura de esa rueda.
Los lineamientos económicos anunciados por Bush y la posterior intervención del secretario del Tesoro estadounidense explicitando algunos aspectos del plan preparado por el Poder ejecutivo de ese país para su urgente tratamiento por el Congreso trajeron alivio a los mercados y permitieron el rearme de posiciones vendidas en títulos y acciones porteñas por lo que el Merval volvió a la zona de los 2 mil puntos y pasar a un tono más comprador en la mayoría de las plazas tratadas.
El indicador Merval cerró en 2.002,46 unidades, y si bien la baja podría parecer poco significativa si se la toma punta a punta, se torna patrimonialmente feroz para las castigadas carteras que durante la rueda atravesaron por una volatilidad promedio del 2,75 por ciento para el grupo líder.
Lo es más aún al considerar que ésta es la cuarta jornada consecutiva de baja, lapso que dejó al grupo de 42 empresas líderes con una pérdida promedio de 6,09 por ciento, en una semana que dejó un rojo de 3,89 por ciento, guarismo que se agranda hasta el 6,94 por ciento en el mes y en el año.
Todo el mercado porteño bajó 0,39 por ciento medido por el indicador General que clausuró en 113.542,02 puntos.
Sin embargo, el plan Bush no pareció conformar a los inversores internacionales y el indicador Dow Jones que había retornado a terreno positivo cerró con baja de 0,49 por ciento a 12.099,30 puntos; el Nasdaq 0,29 y el índice S&P 500 cayó 0,97 por ciento, pero alcanzó su peor semana en cinco años desde julio de 2002 con baja de 5,41 por ciento.
La Bolsa mexicana acompañó con 0,16 por ciento mientras que el Bovespa brasileño reaccionó con suba de 0,82 por ciento.
Subieron el oro y el petróleo: el primero a 884,90 dólares la onza troy y el segundo en 0,49 por ciento para el tipo WTI a 90,57 dólares y 0,78 para el tipo Brent a 90,32 dólares el barril de crudo.
En el índice líder se destacó la baja del 8,50 por ciento de Metrogás y la del 2,81 por ciento de Telefónica de España.
El volumen operativo sumó 88,2 millones de pesos entre acciones, cedear’s y ejercicios distribuidos sobre 82 especies que acusaron 28 alzas, 46 bajas y 8 repeticiones.
Por todo concepto se reunieron 725,0 millones de la misma moneda.



