IGLESIA CRISTIANA EVANGELICA
100 años predicando el Mensaje de Dios en Campana
Es una pregunta que latía en los labios de aquellos que tomaron equivocadas decisiones y parecen ser cada vez más, las personas jóvenes o mayores que ya no están en este mundo por decisión propia y se fueron antes del tiempo previsto por Dios.
Cuanta amargura, impotencia, frustración, tristeza y desilusión encierra esta pregunta.
Son innumerables las personas que formulan esta pregunta, y en la mayoría de los casos es comprensible, porque nosotros sabemos que la vida sin Dios no tiene valor ni motivo para vivirla.
Hay millones que hoy día en medio de tantos adelantos tecnológicos, científicos, entre el lujo y confort, viven en miseria y necesidad, preguntándose si la vida tiene realmente motivo para ser vivida.
En esta hora muchos hijos quedan desamparados ante la muerte de sus padres, personas soportando el flagelo de la enfermedad, del vicio, del desamparo, otras que mueren por falta de alimentos.
Desde este punto de vista, realmente la vida no tiene sentido, pero hay una forma de vida superior, la que esta encima de los cálculos mas optimistas. Una vida que sí vale la pena vivirla, que no es la del dinero, ni las buenas obras, ni los grandes sacrificios, sino que la da Dios mismo a través de su hijo Jesucristo.
La Biblia dice; Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
La vida sin Cristo no es vida para los que conocen de cerca de Jesús, si creemos en Jesús y lo aceptamos como Señor y salvador de nuestras vidas, El nos da una vida abundante y concede los deseos de nuestro corazón, según sus propósitos.
En Juan 5:1-15 encontramos la historia de un paralítico que hacia 38 años padecía tal enfermedad, casi toda la vida sufriendo, hasta que cierto día Jesús se llegó hasta donde El estaba y le preguntó; ¿Quieres ser sano?. ¡Vaya pregunta! Es imposible imaginar lo que habrá sucedido en el interior de aquel hombre. Quieres ser sano?, pues levántate, toma tu lecho y anda. Al instante, dice La Biblia, aquel hombre fue sanado, tomó su lecho y anduvo.
¿Que había ocurrido?. Aquel que le había dicho, ¿Quieres ser sano? Era el mismo Jesús, el Hijo de Dios, que había venido a este mundo para salvarlo y restituirlo espiritualmente y físicamente. Jesucristo, enviado por Dios, el Padre, venia a cumplir una misión sagrada, restituir a la raza humana que padecía a causa del pecado.
Los problemas, las angustias, las enfermedades y las demás cosas que amargan a la humanidad tienen su origen en el pecado.
Te preguntarás, ¿Que es el pecado?. Es la violación de los mandatos divinos y la vida alejada del creador.
No te acordás del primer mandamiento?....amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Marcos 12:30
Por lo tanto al estar nuestra vida en conflicto con Dios, queda sujeta a todas aquellas cosas que aquejan nuestro cuerpo y nuestro espíritu.
Pero si nos volvemos a Dios confesándole nuestros pecados, aceptando a Jesucristo como nuestro Señor y salvador y vivimos conforme a las sagradas escrituras, Dios limpia nuestra alma y también nuestro cuerpo. No importa la gravedad de la situación ni el tiempo transcurrido, el Señor tiene poder para transformar todo, por medio de Jesús.
Recuerda que el paralítico hacia 38 años que estaba imposibilitado. Los problemas, las tristezas y luchas vuélcalas en el Señor, El las quitara de ti y en su lugar pondrá paz, descanso, confianza y seguridad.
(Fil. 4.13) Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
La vida puede presentarse fatigosa, amarga, pero allí en medio de la adversidad, El nos deja ver su luz que es capaz de iluminar el camino a seguir, con el propósito de que no nos sintamos desamparados.
Permite que la luz de Cristo ilumine tu andar por esta vida y podrás decir,
¡Vale la pena vivir la vida, si la vivimos tomados de la mano de Jesús!
¡Hasta la próxima semana! ¡Dios te bendiga!
Stella M. Viñales
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