Buenos Aires (Especial de NA, por Gabriel Profiti) – Cuando Jorge Taiana fue alertado por el Registro de Propiedad del Automotor sobre la importación en cascada de todoterrenos Hummer, no reparó en que podía desencadenar un investigación con muchas probabilidades de terminar en escándalo.
El canciller ordenó una auditoría sobre una muestra de aproximadamente el 10 por ciento del parque automotor importado en los últimos años a través del sistema de franquicias diplomáticas y el estudio confirmó que la compra de Hummers era sólo una de una serie de irregularidades.
De todos modos, una vez remitida a la Justicia, la investigación parece ramificarse: ya alcanzó a embajadores, amenaza con involucrar a más funcionarios –por ahora sólo fue separado de su cargo el titular del área de Franquicias, Jorge Matas-, y roza a ricos y famosos.
En los hechos, ninguna Hummer pudo haber ingresado al país de otro modo que no fuera a través de la franquicia que entrega la Cancillería, por lo que aquellos deportistas como Juan Verón o figuras del espectáculo que circulan en el vehículo de General Motors que utilizan las fuerzas estadounidenses quizá deban comparecer en tribunales en un futuro cercano.
Los jueces Norberto Oyarbide y Marcelo Aguinsky ya requirieron información al registro automotor para ver cuáles fueron los compradores y vendedores, ante la presunción de que precisamente fueron ingresados al país con beneficios impositivos para ser vendidos al conveniente precio de mercado. Esto no es un hecho prohibido en sí. Pero al parecer muchos esos autos fueron revendidos antes del plazo requerido para hacerlo.
Algunos de los diplomáticos mencionados en la investigación ya preparaban su defensa porque la situación los deja mal parados en sus respectivos países.
Uno de los involucrados en la lista difundida por la Justicia importó dos coches con franquicia para uso personal, sin que nadie le haya requerido algún favor extra para hacerlo, según pudo saber NA. Tampoco los vendió. Pero el solo hecho de tener dos autos lujosos no lo deja bien parado ante la opinión pública.
Cada embajador puede ingresar dos vehículos por ese sistema. Se supone que uno es para su traslado oficial y el otro para uso personal. También están autorizados, con restricciones, los funcionarios de rango inferior de la embajada.
En efecto, muchos agregados culturales y funcionarios de tercera o cuarta línea con sueldos bajos figuran entre los solicitantes de la franquicia. En estos casos los embajadores no estarían exentos de culpabilidad porque se requiere la firma del máximo responsable de la embajada para iniciar el trámite.
Igualmente la Convención de Viena que habilitó el beneficio de la franquicia es específica en señalar que "el régimen especial se concede, no en beneficio de la persona, sino con el fin de garantizar el desempeño eficaz de las funciones de las misiones diplomáticas". No parece el fin de un Lamborghini o un Porsche.
UNA MANIOBRA CON ANTECEDENTES
La historia no es nueva. En 1991 una maniobra idéntica fue descubierta con las franquicias concedidas por la Cancillería. En esa ocasión se descubrió que el entonces embajador de Bolivia, Agustín Saavedra Weisse había ingresado al país 152 autos de lujo que luego fueron vendidos antes del tiempo exigido. En Perú en 1998 se descubrió un ardid similar.
Con fines delictivos o no, el sistema funcionaba aceitadamente en esa área de la Cancillería aunque podría alcanzar a otros departamentos. Todo indica -especulan en el Palacio San Martín-que había un cuerpo de gestores y vendedores de autos que sacaban provecho de las exenciones impositivas.
ESTADOS UNIDOS, ESE LIMBO BILATERAL
Con todo, en el Palacio San Martín buscaron que el hecho no tuviera ribetes políticos ni generara roces con otros gobiernos. Por eso la lista con los embajadores y diplomáticos involucrados -también hay un representante estadounidense mencionado- sólo fue divulgada por la Justicia. Voceros oficiales comparaban esta situación con el escándalo del maletín que puso en cortocircuito la relación -siempre conflictiva en el kirchnerismo- con Estados Unidos.
Al embajador Earl Antonhy Wayne se le reprocha el hecho de no haber avisado sobre la investigación que explotó el 12 de diciembre, dos días después de la asunción de Cristina. Wayne jura que no sabía nada. El recelo también alcanza a Tomas Shannon, enlace del Departamento de Estado con la Latinoamérica, quien no estuvo en los actos del 10 de diciembre.
Shannon señaló hace pocas horas que si a Wayne se le levanta el "corralito" al que fue confinado luego de haberse desatado el escándalo, las relaciones podrían encarrilarse y Héctor Timmerman podría recibir su plácet de embajador.
Sin embargo en la Rosada y el Palacio San Martín imaginan pocos cambios en la relación en los próximos meses, a menos de que Estados Unidos conceda un gesto fuerte hacia el Gobierno.
Las fuentes argentinas consultadas negaron que exista una disposición específica que restrinja la movilidad de Wayne, aunque -deslizaron- en los hechos la cuestión se cumple. Y esa situación molesta a Washington, confirmó NA.
También relativizaron la mención del subsecretario para Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos sobre el aval para Timmerman: "El otorgamento del plácet a un embajador nunca tarda menos de tres meses, así que su concesión en esos lapsos no sería un gesto suficiente para mejorar la relación".
En ese marco, la revelación de que uno de los venezolanos detenidos en Estados Unidos, Moisés Maiónica, se declaró culpable de haber operado como un agente del Gobierno de Venezuela en ese país, podría empeorar las cosas.
gprofiti@noticiasargentinas.com
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- "En los hechos, ninguna Hummer pudo haber ingresado al país de otro modo que no fuera a través de la franquicia que entrega la Cancillería, por lo que aquellos deportistas o figuras del espectáculo que circulan en el vehículo de General Motors que las fuerzas estadounidenses utilizan en Irak quizá deban comparecer en tribunales en un futuro cercano".
- "Además muchos agregados culturales y funcionarios de tercera o cuarta línea con sueldos bajos figuran entre los solicitantes de la franquicia. En estos casos muchos embajadores tampoco estarían exentos de culpabilidad porque se requiere la firma del máximo responsable de la embajada para iniciar el trámite".
- "En la Rosada y el Palacio San Martín imaginan pocos cambios en la relación en los próximos meses, a menos de que Estados Unidos conceda un gesto fuerte hacia el Gobierno".



