El verano, ademas de traer peligros por el exceso de sol en horas claves, también trae otro tipo de problemas relacionados con la alimentación y la búsqueda de cuerpos idealizados.
El calor, las vacaciones en la playa o en otros lugares que brinda la Argentina, implican el uso de ropa liviana y ropa de baño (mallas, dos piezas y/o bikinis). Esto nos acerca un poco más a las dimensiones del cuerpo y en algunos casos, como no se responde al modelo instalado socialmente de la hiperdelgadez o de cuerpos "sin huellas de la vida", las mujeres sobretodo recurren a dietas no supervisadas y también a medicación de "venta libre", tratando en poco tiempo de revertir el peso, y ademas de buscar un cuerpo que en definitiva no es el propio.
Estas conductas se apoyan en creencias muy instaladas en nuestra sociedad, por ejemplo creer que la comida engorda o que un laxante o un diurético puede ayudar a adelgazar, sin saber que bajar de peso rapidamente no implica adelgazar, ni poder sostener ese peso, contribuyendo también a la falta de estabilidad en la percepción de la imagen corporal.
Por otro lado esto se incentiva en un medio donde la oferta de tratamientos es muy variada y a veces se olvidan o se confunden en esa oferta los objetivos que cualquier tratamiento debería cumplir que es cuidar la salud y no dañar al paciente.
Una manera de dañar es prometer resultados con cifras, ponerle precio de oferta (como un remate o como la liquidación de temporada).
Si el objetivo está puesto en reaprender a comer, haciéndole conocer a la persona que consulta todas las posibilidades que le dan los alimentos al organismo, cuales conviene utilizar mas que otros según las circunstancias y el estado de salud, ese tratamiento será valioso, poco marketinero, será positivo porque dará los instrumentos para transitar la bajada de peso necesaria y posible sin correr carreras para cumplir con una demanda social de hiperdelgadez y falso éxito que la sociedad pide abierta o embozadamente.
Se oferta también la posibilidad de tener tal o cual "cuerpo", sabemos que el esquema corporal es la imagen interna registrada a partir de nuestro sensorio y sumado a la mirada que nos devuelven las personas estructura la "imagen corporal", que se construye constantemente y es distinta en cada persona como tan distintas son las vidas e historias particulares. Por supuesto que la historia de hábitos, costumbres y conductas con respecto al alimento estructuran también ese esquema corporal. Entonces que buscamos cuando queremos copiar una imagen externa? y que logramos tomando medicación sin supervisión, obteniendo un peso falso por lo poco posible de mantener, así como un estado de salud peligroso.
Los profesionales que nos dedicamos a cuidar la salud de las personas a través del alimento (tanto en la instancia de prevención, como en el momento de la patología) sabemos que los organismos necesitan del alimento no solo como fuente de energía, sino como formador de organos y asegurador del funcionamiento del cuerpo, o sea que los alimentos son vitales y por ende nos acompañan siempre y por ello debemos conocerlos, desmitificarlos y saber usarlos, tanto para reducir peso, regularizar la glucosa o los lípidos, como para recuperar el peso perdido, etc, etc, etc,
No fundamos un plan alimentario que cuida de la salud, con tratamientos mágicos.
Hasta la próxima
Licenciada Nora Pin
Nutricionista Clínica
norapin@arnet.com.ar
La autora es miembro del comité científico de trastornos alimentarios de la Asoc. Argentina de Nutricionistas y miembro titular de la Soc. Arg. de Nutrición.



