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» Este artículo corresponde a la Edición del martes, 01/jul/2003 de La Auténtica Defensa.

¿Estamos locos?  
Por: Juan Alberto Yaría (*)




´El individuo es el enemigo número uno del ciudadano´. Alexis de Tocqueville

LA PLATA, (AIBA)- Individuo y ciudadano no van de la mano en la sociedad actual. Ya desde los griegos hasta el gran Tocqueville pasando por los filósofos y sociólogos de hoy como Beck y Touraine entre otros, plantean que el ciudadano es aquél que se preocupa por los problemas de la ciudad, el apasionado por el bien común.

El individuo en las sociedades post-modernas y mediatizadas degenera en individualismo que es la cara manifiesta de la indiferencia y la pasividad.

Hoy pregonar los derechos inalienables del individuo debe ir unido a la reafirmación de los derechos y deberes del ciudadano. Persona y ciudad no se pueden contraponer. Nos realizamos en una ciudad, un barrio, un vecindario. Nos va de acuerdo a cómo les va a nuestros congéneres y los males de la ciudad invaden nuestra intimidad y nuestras casas. No se puede vivir sin mirar y sentir lo que pasa a nuestro alrededor. Quizás uno de nuestros males ha sido, y es, un gran individualismo como haciendo honor a aquel lema adolescente de los 90: ´Hacé la tuya´. Ante calamidades sociales, triunfa el individualista ante el ciudadano.

Esto ha sido muy claro, desde mi punto de vista, esta semana en donde se conmemora la ´Lucha Internacional contra las Drogas´. Vivimos un drama que en muchos casos es tragedia en relación a la epidemia de drogas. Los números son críticos: 3 muertos diarios por Sida, la mitad son drogadictos; 30% de los estudiantes universitarios en contacto con drogas ilegales; 20% de estudiantes secundarios han probado drogas; púberes de 12 a 14 años en un 40% en el último mes han tomado alcohol, entre los 15 y 16 un 65%, entre los 17 y 18 un 75% y más de 18 un 75%.

No sólo las estadísticas nos hablan de una epidemia y de una pandemia en sectores más críticos, sino los datos mismos de las tragedias cotidianas: asesinatos en discos entre grupos de drogadictos y custodios llamados ´patovicas´, accidentes fatales incluso ligados a deportistas renombrados con clara intoxicación por drogas y alcohol.

Más allá de eso la opinión pública asiste impávida, azorada pero ya resignada (efecto claro de la tolerancia social al consumo de drogas) al uso indiscriminado de alcohol en quioscos y al consumo de drogas.

En una muestra que hemos realizado a través de alumnos universitarios entre taxistas, éstos retratan en su gran mayoría anécdotas tristes de personas drogadas que viajan, personas que se drogan en los vehículos, temores ligados a delirios e ideas persecutorias que los pacientes tienen en el propio vehículo en donde se sienten perseguidos por otros coches siendo el conductor partícipe de este circuito imaginario de la locura.

Todo lo que dije son datos de la realidad. Pero en realidad ¿reaccionamos ante la realidad? Ortega y Gasset al conocernos dijo: ´argentinos a las cosas…a las cosas´.

Luego, en ´Cartas a un Joven Argentino´ sostuvo que ´el argentino al mirar las cosas no abandona sobre éstas la mirada sino que tiende a usar de ellas como de un espejo donde contemplarse´. Vivimos en la superficie. Llega a decir que nos falta criterio ya que éste surge desde un adentro hacia fuera. El decía que nos preocupa ´lo de afuera sin la previa reconstrucción de la intimidad. Es Narciso y la fuente en que se miraba Narciso; lo lleva todo consigo: la realidad, la imagen y el espejo. Siempre se está visitando a sí mismo´. Y cuando la realidad nos muestra duramente nuestros designios nos sentimos víctimas de una potencia que no nos deja ser. La palabrería inútil impide una reflexión auténtica.

Vivimos a veces al costado de la realidad o de espaldas a la realidad. ¿Estamos locos?

El psicótico niega la realidad, le cuesta asumirla por el dolor que ello conlleva. En una semana en donde toda la sociedad debería estar movilizada frente al drama de las drogas: accidentología aumentada, Sida, incremento de enfermedades mentales juveniles, aumento de delitos, inseguridad nocturna evidente; ha sucedido todo lo contrario, han arreciado las campañas por la liberalización de las drogas, horas enteras de programas de televisión y ampliados por comentarios radiales y gráficos se han dedicado a las bonanzas de la marihuana, del uso recreativo de la cocaína, etc. Al mismo tiempo comentan con dolor situaciones de sufrimiento social en donde el condimento esencial es el consumo de drogas pero esto no lo nombran.

Vivimos al revés. Aquello que nos duele no lo mencionamos como hacen los psicóticos y creamos repúblicas imaginarias en donde el drogarse es el paradigma de la libertad.

Elogiamos la esclavitud en nombre de la libertad. Tomamos a Suiza como modelo en el tema drogas cuando hoy sabemos que es el paradigma del fracaso.

El individualismo mató al ciudadano, o sea al que mira y se preocupa por los problemas de la ciudad que son los propios, los de su señora, los de sus hijos. Por eso digo como el gran Ortega casi nos insinuó: ¿Estamos locos?

(*) Director del Instituto de Prevención de la Drogadependencia


 
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