BUENOS AIRES (AIBA-Infosic). La renuncia a la titularidad de la Corte Suprema de Justicia del cuestionado Julio Nazareno impregna al gobierno de un perfil de alta ejecutividad y muestra de autoridad, objetivos iniciales que obsesionan al presidente Néstor Kirchner.
En apenas un mes, la gestión del santacruceño presionó para acorralar a Nazareno hasta forzarlo a la dimisión, renovó el directorio del Pami y removió la cúpula militar. Se logró incluso antes de lo que calculó el pensamiento más optimista dentro del gobierno.
Las consecuencias de las drásticas decisiones todavía no se perfilaron en el Pami ni naturalmente en la Corte por el escaso tiempo transcurrido, aunque comienzan a manifestarse en las Fuerzas Armadas: la purga de la cúpula militar comienza a traducirse en un paralización del área.
Un mes después de los cambios, las fuerzas cumplen con sus rutinas, aunque por lo demás están inmovilizadas a la espera de órdenes. El ministro de Defensa, José Pampuro, ya lo ha percibido y trata de reducir la cuestión a la raquítica situación resupuestaria, por la que esta semana los uniformados le pidieron 150 millones más hasta diciembre.
Sin embargo, no sólo es cuestión de presupuesto y Pampuro lo percibe. No hace falta ser muy conocedor de los pasillos del Ejército para advertir la inquietud de los cuadros medios –´preocupación´ fue la calificación que dio el ministro— por el ´revival´ oficial de la antinomia setentista.
Así califican algunos generales y buena parte de los coroneles y tenientes coroneles a la arremetida del gobierno por archivar las leyes de Punto Final y Obediencia Debida; el guiño a las extradiciones de militares por causas derivadas de la guerra antisubversiva, lo que especulando se articula con la orden de detención de militares involucrados en el trágico episodio de Margarita Belén.
Teniendo el tema militar por superado, Kirchner avanza en su meta de acumulación de poder, con rasgos característicos de los gobernadores absolutistas. ´Allí donde haya espacio o debilidad, meteremos a hombres nuestros´ en el partido y las provincias, afirmó una voz de la Casa Rosada para definir los objetivos políticos kirchneristas de los próximos tiempos.
En eso está el presidente, seduciendo a los gobernadores con un futuro de obra pública que achique la desocupación de la gente, a cambio de votos favorables al gobierno de sus senadores y diputados en el Congreso de la Nación.
También pidiendo al PJ bonaerense un lugar para el kirchnerismo en la lista de diputados excluyente de no duhaldistas. Kirchner recibió un ´no´ contundente a este pedido y en venganza empezó a sumar para la reelección porteña del frepasista Aníbal Ibarra.
Las cosas amenazaron arder hasta que Eduardo Duhalde, desde Europa, y el propio Kirchner, arreglaron telefónicamente un paréntesis de calma: acordaron que ni uno ni el otro se comprometerá en las campañas electorales de la capital y de las provincias.
Políticamente hablando, un acuerdo casi imposible de sostener: Kirchner quiere sobre todo más poder y Duhalde no lo cederá advertido de la obsesión del santacruceño por acumularlo. No pasa de ser una cuestión de supervivencia política.
El presidente se obsesiona por vigorizar su gestión y enfrentar desde una posición de mayor fuerza la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Recibió esta semana al jefe del Fondo, Horst Kohler, a quien culpó de los males de la economía argentina. El visitante no vino a pelear, sino a conocer los planes del gobierno para la negociación de la deuda externa y, para ello, la dosis de esfuerzo que el gobierno pediría a los argentinos para comenzar a pagar con una base de ´economía sustentable´.
Sin lineamientos preestablecidos el tema comenzará a ser debatido por el gobierno y los enviados del FMI a partir del 8 de julio. Del lado del FMI con la especial ´sensibilidad´ que la entidad adjudica a ´el caso argentino´.
Abstraída de las obsesiones de la Casa Rosada, la inseguridad pública alcanzó en estos días nuevos picos de alarma con la continuidad de los secuestros y otras modalidades de delincuencia: casi todas armadas, casi todas impunes. Excluyentemente, los afanes en el área todavía están concentrados en reemplazar las cúpulas de las fuerzas de seguridad.



