El día de ayer tanto las carnicerías como las granjas cobraron absoluto protagonismo, como resultado de la suspensión del paro del campo por 30 días.
La gente se volcó masivamente a las bocas de expendio del preciado alimento típico argentino: la carne.
Con desesperación casi, se vieron abarrotadas de gente en los lugares donde ya habían recibido las reses, se despostaba a "full" y la cola de los consumidores denotaba el interés de adquirir "algo", pero carne.
Se suscitaban los comentarios por la situación que se vivió en estos días y algunos con sonrisas decía "es la Semana Santa" más larga que hemos vivido.
Pero aún a pesar de la alegría de ver los ganchos con carne, los precios hacían pensar cúan lejanos estamos de consumir carne todos los días como hace más de un mes. Los cortes populares están "por las nubes".
Pero también el pollo que estaba faltando reapareció con unos precios altísimos.
Veremos cómo se controlará esta estampida que afecta a todos porque los argentinos tenemos la posibilidad de consumir pollo y carnes rojas a diario, hay que poner sí ciertas reglas y corte al oportunismo.
!Que vuelvan los asaditos de los domingos con la reunión alrededor de la mesa familiar.



