Todos tenemos miedos a cosas, como los perros rabiosos, las infecciones, los accidentes. Aunque este miedo, se traduce en un comportamiento de simple cautela, frente a las situaciones de peligro y además el miedo AYUDA a estar alerta en la vida cotidiana en vez de INTERFERIR en ella de forma limitante y negativa.
Una fobia social es un tipo especial de miedo. Hablamos de fobias, cuando la intensidad con la que experimentamos el miedo frente a los distintos peligros es: injustificado por la objetividad del peligro; inoportuno (no lo sentimos en el momento apropiado); desmesurado (sentimos más de lo que deberíamos); interfiere nuestra vida normal de forma innecesaria, y nos reduce nuestra capacidad de acción y goce.
Las causas de la fobia social no son muy claras. Pueden intervenir muchos factores: predisposición genética; una hipersensibilidad innata que durante la infancia se va reforzando (por padres autoritarios o sobreprotectores; padres tímidos y con pocas relaciones sociales; hechos traumáticos durante la infancia, etc.) hasta que en la adolescencia o adultez, sale a la luz.
Pero además, la fobia puede aparecer a cualquier edad como consecuencia de algún hecho traumático o de algún problema fisiológico.
Muchas veces, la aparición de una enfermedad física "golpea" al individuo, provocando una desvalorización y depresión que deriva en fobia social. Cuando esto sucede, no siempre es evidente para el individuo y mucho menos para la familia o el entorno. Generalmente, se cree que está pasando por una "lógica" depresión o enojo. Lo cual, suele agravar aún más la situación.
La persona que está padeciendo una enfermedad física, a la que se le suma fobia social, generalmente cree que este "dejar tranquilo" que utilizan como métodos familiares y amigos, es una confirmación de su poco valor para el entorno y su "impresentabilidad", por lo que amparándose en esa teoría, se encierra en un ostracismo, cada vez más difícil de ser revertido.
Los síntomas, como en todos los trastornos psicológicos, pueden dividirse en: Fisiológicos: se suelen producir todos los síntomas propios de la ansiedad y el nerviosismo: nudos en el estómago, temblores, sudoración, dolores de cabeza, tensión muscular, etc. Cognitivos: se refieren a las distorsiones del pensamiento, tales como pensar que siempre se van a hacer las cosas mal, que los demás están siempre observándonos y evaluándonos, que no vamos a poder hacer algo, etc. Motores: se refieren a la realización de acciones, como el no hacer algo que nos gustaría, etc.
A éstos, se suman los Efectos Secundarios que pueden incluso, llegar a ser peores que los primarios. Los principales son: la depresión y la ansiedad generalizada.
La ansiedad generalizada es un estado de ansiedad constante incluso cuando no se está expuesto a las situaciones que producen la fobia.
Por esto, si usted se reconoce en alguno de estos síntomas: consulte a su médico. Si además, usted padece una enfermedad crónica, y debido a la incapacidad de realizar muchas cosas que a uno le gustaría hacer, o a no poder llevar una vida normal como la de las demás personas, llega a padecer depresión: busque ayuda. No lo crea "normal". Nada que perjudique su calidad de vida es normal. Si Ud., es familiar o amigo de alguien que esté padeciendo estos síntomas y/o situaciones, intente valorar y reivindicar el papel social de su allegado. En ocasiones, una palabra de cariño, respeto o valoración son suficientes para revertir o al menos frenar, mecanismos que pueden llegar a situaciones impensadas. Pero por favor, en todos los casos, consulten a un profesional: médico, psicólogo, psiquiatra.
Recordemos que la calidad de vida es personal, pero lo individual mejora lo social y en la sociedad, vivimos todos.
Mi imagen, se refleja en tu espejo y viceversa.... entonces ¿Qué ves... cuando me ves?



