Queríamos compartir con ustedes esta historia Arabe, que en forma de fábula nos dice así:
"En las mil y una noches se cuenta la aventura de un admirable gallo que se llamaba Voz de la Aurora y era el orgullo de su corral. Un día se alejó imprudentemente de su granja, vio a un zorro que se dirigía hacia él. Inmediatamente, Voz de Aurora se subió de un salto a un árbol, lugar en el que el zorro no podía agarrarlo.
El zorro levantó la cabeza hacia el gallo y le notificó algo extraordinario: Si supieras lo que tengo para decirte bajarías del árbol para besarme en la boca.
El gallo se guardo muy mucho de bajar. Ni siquiera se digno responder. Entonces el zorro , que estaba recuperando el aliento, le dijo que el Sultán de los animales , el león, y el sultán de los pájaros, el aguila,habian reunido a su alrededor en un verde prado a todos los animales de la creación: los tigres, los leopardos, los buitres, los cuervos , los antílopes, los chacales, las liebres, sin olvidar a los linces, las panteras, las serpientes, las palomas, los lobos y todos los demás.
Por decreto imperial, dijo el zorro, se ha decidido que la paz, la fraternidad reinen en la tierra de hoy en adelante. Todas las viejas enemistades van a desaparecer. Todos los esfuerzos se van a encaminar hacia la felicidad universal.
Y el zorro añadió: se ha decidido que todo infractor de esta ley sea llevado a la corte suprema. y es a mí a quien se ha escogido como heraldo para proclamar la excelente noticia, ordenándome hacerle saber los nombres de todos los que se opongan. Baja, ven a abrazarme. De lo contrario, te arriesgas a sentir en tus carnes el terrible peso de la nueva ley, que no retrocederá ante ninguna violencia para establecer la paz universal. ¡Ven,contestame, ven¡
Entonces el gallo lo miró por primera vez y le dijo: te honro, hermano, en calidad de representante de nuestro sultán el águila. No creas que si no te he respondido, ha sido por arrogancia. ¡No, mil veces no! pero estaba muy alterado por lo que veo allí.
¿Qué ves? Preguntó el zorro. Espero que no sea ninguna calamidad.
Pues bien contesto el gallo, creo ver en un torbellino de polvo, una bandada de halcones cazando y que se acercan a una gran velocidad. ¿Halcones? Pregunto el zorro temblando, ¿estás seguro? Y en la tierra, prosiguió el gallo veo algo que corre muy deprisa. Algo alto y con patas, largo, con orejas caídas.
¿No estarás viendo a un galgo?
Es muy posible.
¡Qué Alá nos proteja! Gritó el zorro. Me veo obligado a despedirme.
¿No esperas al perro y a los halcones?
¡Ah, no!
Pero ¿no me has dicho que venías como heraldo de parte de nuestros soberanos para anunciar la paz universal?
¡Es verdad! Contestó el zorro. ¡Pero los galgos y los halcones se han olvidado de asistir al congreso!
El zorro se fue lo más a prisa que pudo. El gallo, satisfecho por su astucia, regresó al gallinero y contó su aventura a sus compañeras. Todo el mundo dio voces para celebrar su gran triunfo. Y siguieron viviendo día a día, ahora en paz, ahora en guerra.
Esta historia que de la misma manera que otras intenta dar una explicación de los avatares del alma humana, nos hace reflexionar acerca de nuestras luchas personales, nuestros zorros y gallos, que por momentos se perciben como un drama, nos da cuenta de que estamos vivos.
Ustedes, ¿qué opinan?
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