A pesar de la derrota de ayer, hay que celebrar una noticia en cuanto a Villa Dálmine: Se terminó el torneo, se acabó la agonía de los últimos seis meses.
La derrota ante Luján, por 1 a 0, dejó en claro que Dálmine necesitará un cambio radical para el próximo torneo en lo que es su ofensiva. Otra vez, tuvo las chances para al menos llevarse un empate, pero el imperturbable Fort volvió a castigar el cielo lujanense con sus remates.
El local puso un equipo donde mezcló titulares y suplentes, y mostró poco y nada en cuanto al juego, pero eso fue suficiente para superar al conjunto de Rapa.
A los 40´ el campanense Nicolás Gásperi puso el único gol al anticiparse a la defensa de Dálmine y conectar un centro de Montagnoli enviado desde la derecha.
En el segundo tiempo y el partido cayó en atractivo y permitió que el visitante gane terreno, pero el fondo lujanero se mostró imperturbable. Sobre el final volvió a crecer Luján con actitud y entrega en todas sus líneas.
Lo más rescatable en Dálmine volvió a ser el tandem defensivo Carmarán-Navarro
UN FINAL LLENO DE INCERTIDUMBRE
Dálmine culminó el torneo en el decimosexto puesto de la tabla, con un plantel desarmado, un DT discutido por la gente y la peor campaña de la historia del club jugando en la cuarta división del fútbol argentino.



