Cuesta encontrarle el punto justo al análisis del debut de Villa Dálmine en la temporada 2008/09. Y nada tiene que ver la derrota 1-0 como visitante frente a Excursionistas. Cuesta por diversas razones. En especial porque, apresuradamente, se busca proyectar conclusiones para lo que será el resto del campeonato cuando recién se ha jugado la primera de las 38 fechas. Y eso no sólo sería erróneo, sino que hay que tener presente que faltaron dos de los delanteros que más trabajaron durante la pretemporada (no llegaron los transfers de Néstor Correa y Raúl Ducló) y que todavía no se han sumado las dos últimas incorporaciones: Cristian Guaymas (carrilero por izquierda, ex Brown de Adrogué) y Sergio Coronel (defensor, ex Boca Juniors). Pero hasta aquí sigue siendo corta la mirada, porque, además, Dálmine inició el torneo jugando en una cancha chica y en mal estado, que poco y nada ayudó a desarrollar ideas futbolísticas. Es cierto, esto se sabía desde el momento mismo en que se sorteó el fixture, pero las condiciones del campo se combinaron con lo antes mencionado para formar un cóctel que no permite aproximarse a evaluaciones futuristas y, mucho menos, a las pesimistas que algunos quisieron imponer, sobre todo, a partir de un resultado que fue demasiado premio para Excursionistas.
EL PRIMER ANÁLISIS
Se pueden marcar errores y aciertos, pero son más propios de un partido aislado y sus circunstancias que de un equipo formado y asentado. Por ejemplo, es cuestionable el esquema inicial que eligió el entrenador, aunque a priori se estima no será el que utilizará el resto del campeonato. Néstor Rapa optó por formar una línea de tres defensores (Bargas, Navarro y Carmarán), ubicar a Diego Bouquet por delante de ellos y luego armar un mediocampo con tres volantes centrales (Agüero, Falcón y Sterki). Con funciones ofensivas quedaron Cóceres (como enganche), Ubiría y Jeandet. Así, Dálmine se preocupó más por anular al rival que por proponer juego. Igualmente no fue superado por Excursionistas, que, a pesar de mostrarse mejor armado (4-3-1-2), tampoco lograba hilvanar circuitos futbolísticos. Entonces el partido era ordinario y la pelota iba y venía sin control, siempre por las alturas.
Sin embargo, el local se iba a ir ganando esa primera mitad. No porque lo mereció, sino porque le hizo pagar a Dálmine sus desatenciones en los córners (el Violeta no marcó bien ni las salidas ni los rebotes). A los 44´, una buena "emboquillada" de Federico Gásperi exigió a Borgnia, quien sacó la pelota por sobre el travesaño. El Verde jugó corto el tiro de esquina, De Vicenti aprovechó el quedo de la defensa y ensayó un fuerte remate que, desviado por el defensor Rubén Zamponi, se convirtió en el primer y único gol de la tarde.
En el inicio del segundo tiempo, Rapa introdujo variantes y corrigió el andar: Enzo Rodríguez y Maximiliano Zerbini (debutó oficialmente) por Sterki y Bouquet. O sea: dos hombres de vocaciones ofensivas por dos defensivos. Le costó unos minutos acomodarse a Dálmine y por eso sufrió un par de situaciones en su arco (lo perdieron Del Río y De Vicenti). Pero en cuanto se ordenó, cambió y mejoró. Ganó la mitad de la cancha, tuvo verticalidad y también peso ofensivo. Así lo dominó a Excursionistas, que terminó refugiándose en su área, olvidándose del arco rival. Sin embargo, el Violeta no contó con "su gran chance". Cerca, aunque forzados y sin claridad, estuvieron Jendet (en tres ocasiones) y Zerbini (en otras dos). No alcanzó y por eso festejó Excursionistas.
LAS INDIVIDUALIDADES
El otro plano a analizar del debut de Villa Dálmine es el de los nombres propios. Borgnia, que no tuvo incumbencia en el gol, respondió correctamente (apenas un desentendimiento con Navarro). La defensa fue la misma del final de la pasada temporada. Tiene oficio, sí, pero a veces abusa del roce y comete muchas infracciones. Y, además, le costó demasiado controlar a Lucas Del Río (de físico imponente). En el medio, ni a Bouquet ni a Agüero ni a Sterki se los notó cómodos en el primer tiempo. El ´Mudo´ pudo recuperarse en el segundo, cuando junto a Falcón (el tractorcito de siempre, que cada vez juega más con el balón en los pies) dominaron la media cancha. Cóceres alternó buenas y malas. Mostró que sabe con la pelota, fue inteligente para ubicarse como tercer delantero, pero fue intermitente y careció de precisión para ejecutar los tiros libres. Arriba, Ubiría es un jugador cuando logra desequilibrar (puede quebrar una defensa en cualquier momento) y otro completamente diferente cuando no (entonces se pierde en el partido). Mientras que Jeandet estuvo participativo, ganó siempre en lo alto (generando muchísimas segundas jugadas) y demostró que es un delantero importante. Le faltó contar con "su chance". Por último, los recambios fueron positivos. Rodríguez aportó recorrido y atrevimiento por la izquierda (aunque a veces se enamora demasiado de su jugada) y Zerbini fue sacrificio y una opción latente de gol (tuvo un cabezazo entrando por el segundo palo y también un zurdazo pisando el área). Por su parte, Forgione, que ingresó en el final, supo cómo encontrarse con la pelota y sus compañeros, aunque le resultó difícil jugar contra un rival abroquelado en los últimos metros con dos "líneas de 4".
EL BALANCE FINAL
No es positivo, claro, especialmente por el resultado. Pero el carácter y el juego mostrado en el segundo tiempo generan otras sensaciones y permiten imaginar mejores horizontes, sobre todo, a partir del ensamble de las piezas faltantes. El sábado, frente a Fénix, esta nueva versión de Villa Dálmine tendrá su segundo examen. Será el primero como local. Ya entonces, los atenuantes serán menores y las exigencias, mayores.
RAPA HABRIA AGREDIDO A UN PERIODISTA
Daniel Torrisi, conductor de Sueños de Primera y algo más, dijo haber sido agredido y amenazado de muerte por Rapa. "Al salir del vestuario me insultó y luego me pegó", contó el periodista, al diario deportivo Olé.



