Un informe judicial revela que el magistrado benefició al presunto autor del crimen del matrimonio Mansilla y sus dos pequeños hijos, pese a que el resultado del estudio socioambiental era negativo.
Se trata del informe que tuvo que evaluar el juez Nicolás Schiavo, antes de otorgarle la prisión morigerada a Ángel Fernández, detenido y principal sospechoso de ser el ideólogo y autor material de la masacre donde murieron el matrimonio Mansilla y sus hijos Agustín y Milagros.
En uno de los párrafos se constata que el imputado presentaba "falta de escolarización básica en las figuras de referencia, ausencia de un ingreso adecuado para cubrir las necesidades básicas, tenencia ilegal de la vivienda que ocupaba junto a su familia y dificultades para lograr una movilidad social que les permita mejorar su calidad de vida".
Todo esto se traduce en que el imputado no contaba con los medios para alimentarse ni para pagar el teléfono, requisito indispensable para acceder a la libertad vigilada.
Cabe recordar que cuando Roberto Mansilla, su esposa Sandra Rabago, y los dos hijos fueron asesinados, la línea telefónica de Fernández estaba cortada por falta de pago desde el 12 de julio.
A pesar de esa irregularidad, el imputado siguió siendo beneficiado con prisión domiciliaria custodiada por una pulsera magnética. Es que el juez parece haberle creído cuando el condenado a 25 años de prisión por tres homicidios le dijo que tenía una familia afianzada y que podría trabajar como carpintero o herrero en su casa.
Cáceres complicó a Fernández
Jesús Cáceres, uno de los arrestados por el terrible crimen del matrimonio Mansilla y sus pequeños hijos, asegura que Ángel Fernández violó en reiteradas oportunidades el control de monitoreo electrónico
"No lo veía sacarse la tobillera, pero sí lo vio salir del domicilio en reiteradas oportunidades", contó el abogado López Carribeiro, basándose en declaraciones de su defendido.
Cabe recordar que Jesús Cáceres es hermanastro de Ángel Fernández, hoy señalado como el principal acusado de asesinar al matrimonio Mansilla y a sus pequeños hijos, Milagros y Agustín.
A su vez, ratificó que su defendido no se hablaba hace un año con el resto de los detenidos. Sin embargo, dijo que Cáceres conocía la capacidad delictiva de Fernández y su hijo.
Consultado sobre la responsabilidad de su cliente, consideró que fue arrestado por el hecho de vivir en el mismo predio donde mantuvieron cautiva a la familia, aunque expresó que no tiene nada que ver con los asesinatos.



