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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 31/ago/2008 de La Auténtica Defensa.

Esta madrugada:
Drogas Ilicitas Campana Allano La Municipalicidad De General Rodríguez
Es en el marco de la causa en donde se investiga a un Cartel mexicano de drogas que tenía un laboratorio en Ingeniero Maschwitz






 El dueño del galpon allanado en Rodriguez, delato los vinculos con un funcionario municipal.


 Los investigadores intentan reconstruir la ruta de la efedrina, alli aparece el vinculo con el empresario asesinado Forza.

Un funcionario de ese municipio está prófugo. Los allanamientos los encabezó el comisionado Honorio Rodríguez.

Al cierre esta edición, personal de la Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas Zárate-Campana, a cargo del comisionado Honorio Rodríguez, con la intervención del Juez Federal de Campana Federico Faggionatto Márquez, llevaba a cabo un allanamiento en la municipalidad de General Rodríguez, en el marco de la causa por el hallazgo de un laboratorio de metanfetamina en Ingeniero Maschwitz. En esa causa, el juez pidió ayer la captura internacional de Manuel Poggi, un funcionario de ese municipio vecino, quien se sospecha podría ser el vínculo entre los mexicanos y Sebastían Forza, el empresario asesinado en esa ciudad junto a sus amigos Bina y Ferron, y quien habría sido el proveedor de la efedrina para fabricar la droga que luego era llevada a México.

Según confiaron fuentes de la investigación, hasta el cierre de esta edición se había logrado secuestrar una importante cantidad de documentación de importancia para la investigación.

POGGI Y SUS VINCULOS: Al dueño y vecino del galpón usado por los narcos mexicanos para acopiar droga sintética en General Rodríguez le resultaba extraño que toda carga que entraba o salía fuera custodiada como un tesoro. Lo tranquilizaba la idea de que el hombre al que se lo había alquilado era Manuel Poggi, el director de Desarrollo Industrial de ese municipio. Ni siquiera le pidió garantía. Con Poggi prófugo, su casa y la municipalidad allanadas, y el intendente, Marcelo Coronel, atrincherado y en silencio, la investigación de los narcos mexicanos a quienes Sebastián Forza (su auto apareció ayer en Lomas de Zamora) habría surtido de efedrina para hacer cristal meth abre la puerta para desentrañar el crimen de los amigos. Ahora indagarán en los pasos que dio Poggi en su territorio cuando los empresarios estuvieron secuestrados, antes de aparecer en un zanjón de su propio partido.

Los investigadores tenían un dato que surgió de una "tarea de inteligencia". En un galpón de General Rodríguez los mexicanos que preparaban drogas en una quinta de Ingeniero Maschwitz guardaban tambores donde podrían encontrar efedrina. Obsesionados con la ruta de ese precursor químico no se imaginaban que en cuatro de los quince tambores secuestrados hallarían restos de metanfetamina, la droga lista para su exportación. "Esto y el hecho de que uno de los tambores tiene una etiqueta que indica que estuvo en Canadá nos hace pensar que la banda ya había logrado hacer envíos de droga al exterior, y no fue poca", le dijo a Crítica de la Argentina anoche una fuente judicial. Los pesquisas evalúan además los llamados registrados en los teléfonos Nextel de los mexicanos.

El detalle es que casi todos, excepto dos, son de México. Los otros, uno de Estados Unidos y el otro de Canadá. Ambos países, según los investigadores, son posibles destinos para los narcos mexicanos. El teléfono de Forza figuraba en el nextel de Luis Tarcia, el único argentino detenido que integraba el grupo de los mexicanos. Ayer el dueño del galpón, el gomero Osvaldo Oscar Carrizo, declaró que Poggi lo llamó por teléfono cuando anunció que alquilaba el lugar, justo al lado de su gomería. En el local hay además una oficina desde cuya ventana Carrizo podía seguir los movimientos de sus inquilinos, que se habían vuelto rutinarios. Cada semana un camión Ford con acoplado, seguido siempre por mexicanos que iban en una camioneta Mercedes Benz, un Volkswagen Gol y una Grand Cherokee, entraba y salía del lugar. A Carrizo le llamaba la atención el despliegue. Poggi le había jurado que sus amigos mexicanos -a quienes "representaba"- se dedicaban a exportar cueros. En los tambores, decía, había un aceite que se usa para tratarlos. Cada semana el Ford entraba quince tambores de 200 litros cada uno y se iba con otros quince. El gomero dijo que les preguntó adónde llevaban el aceite. Un argentino le contestó que a Ingeniero Maschwitz -donde estaba el laboratorio-. Y uno de los mexicanos, que iban al puerto de Buenos Aires.

La aparición de Poggi, un funcionario de confianza del intendente de General Rodríguez, abre todo un abanico en la investigación del triple crimen. Para una fuente con acceso a la causa, este técnico de carrera nacido en Merlo, y desde 1999 en la municipalidad en varios roles, sería el nexo con "conexión local de los mexicanos". Poggi ganaba 2.600 pesos en su puesto de director municipal. Como su nivel de vida estaba muy por encima de ese ingreso, comentaba que el dinero lo hacía con una consultora en seguridad y medio ambiente de la que era titular, contó un ex operador político del intendente Coronel. Pero ¿quién era el padrino político de Poggi? Una fuente judicial y otra con acceso al expediente por el triple crimen le aseguraron a Crítica de la Argentina que Poggi responde a Horacio Román, ex senador del PJ de la provincia de Buenos Aires, e histórico vínculo entre la Policía Bonaerense y el peronismo. Al mismo tiempo, Román es el próspero dueño de una cadena de farmacias en la zona oeste del conurbano. Lo que se preguntan los investigadores es: "Si un cartel mexicano se instalara en la Argentina, ¿con quién haría trato para sentirse seguro?".

Por ahora, la lupa recae en el intendente de General Rodríguez, Marcelo Coronel, pareja de Adelma "La Vasca" Arguissaí, senadora bonaerense, y, casualmente, presidenta de la Comisión de Seguridad del Senado, "desde donde se legisla y monitorea la actividad policial y la lucha contra el delito". La senadora ganó notoriedad cuando se conocieron dos causas judiciales en las que fue investigada. Una por un desarmadero de autos descudescubierto en General Rodríguez, alquilado por su ex novio con ella como garante. La otra, por un supuesto doble subsidio de la Secretaría de Transporte a una empresa de su familia que monopoliza los colectivos en dicha localidad. Lo cierto es que anoche, mientras allanaban la municipalidad que gobierna su esposo, comenzaban a unirse algunos hilos. El último presidente de la Comisión de Seguridad del Senado provincial fue el padrino político de Poggi: el senador Román.

FORZA, LA CLAVE: Sebastián Forza tuvo contactos directos con el cartel mexicano que elaboraba drogas sintéticas en el laboratorio desbaratado en Ingeniero Maschwitz veinte días antes de que lo secuestraran para matarlo. Ésa es la hipótesis con la que los investigadores intentan profundizar en la pista de la efedrina, que día a día se torna la más fuerte en la causa por el triple crimen de los amigos. El vínculo surge de uno de los teléfonos Nextel secuestrados a Marcelo Tarcia, el único argentino detenido en aquel procedimiento, que entre sus contactos tenía el de "Sebastián F". Una fuente con acceso a la investigación de los asesinatos aseguró que el tal "Sebastián F" no es otro que Forza, quien se habría "saltado" el contacto argentino con la banda de mexicanos logrando negociar la efedrina que vendía directamente con Tarcia. Ese contacto supo cómo vengarse. No sólo les habría dicho a los miembros del cartel que Forza había "rebajado" un cargamento de la sustancia malogrando la producción del cristal, sino que además fue Forza quien hizo el llamado anónimo para que reventaran la quinta, intentando salvarse.

Según la versión a la que ahora los investigadores le dan más importancia, la historia del triple crimen comenzó en la ruta de la efedrina. Entusiasmados con la ganancia increíble que implicaba proveerla a los clanes mexicanos que la necesitan para producir drogas sintéticas -el mercado ilegal más floreciente y rentable en su país y los Estados Unidos- los locales, entre ellos Forza y algunos de sus amigos, "se cebaron". Forza, a quien los testimonios señalan como un empresario arriesgado, que vivía entre picos de euforia y depresión, habría decidido tomar la tajada más grande de una cadena de vendedores de efedrina donde la ganancia crece cuanto más cerca se está del comprador final. En este caso, según una investigación de Crítica de la Argentina, los hombres que había enviado el cartel de Sinaloa a la Argentina. Para ello se habría saltado a su contacto, un hombre sospechado en esta y otras causas judiciales, llegando a Tarcia. Tarcia cayó preso el 19 de julio, cuando el juez federal de Campana, Federico Faggionatto Márquez, allanó la famosa quinta de Maschwitz tras un llamado anónimo.

En ese operativo fueron detenidos nueve ciudadanos mexicanos, todos nacidos en León Estado de Guanajuato. Casi al mismo tiempo que acá descubrían el chalet de Maschwitz, en el aeropuerto del DF caía una mula con 51 kilos de efedrina, con rumbo a León. Según una investigación de este diario, tanto el sector cargas del Benito Juárez como la región central del país, Guanajuato, son controlados de manera férrea por el Cartel de Sinaloa. Los mexicanos presos habían llegado en tandas durante los últimos tres meses a Ezeiza. El mismo día del allanamiento había arribado uno de ellos.

Aquí la quinta ya había sido comprada por el décimo de los mexicanos, quien sería el jefe del grupo en la Argentina y que ahora está prófugo: Jesús Martínez Espinoza. En la logística el grupo tuvo que proveerse de muchos enseres y precursores químicos necesarios para la producción del sofisticado cristal meth, o anfetamina cristalizada. La quinta estaba equipada con todo tipo de prevención para el manejo de productos químicos peligrosos. Pero lo más difícil de conseguir era la efedrina. Una fuente policial le dijo a este diario que la familia de Damián Ferrón lo había escuchado preocupado por los contactos que Sebastián Forza tenía, entre ellos, uno con el que hablaba habitualmente, un tal Marcelo, que sería Tarcia. "Decía que era un tipo con muchos contactos con extranjeros, entre otros, mexicanos", contó una fuente cercana a los Ferrón.

Los vínculos entre la causa por narcotráfico que se investiga en Campana y la del triple homicidio que lleva adelante la fiscal Ana María Yacobucci podrían ser más. Los investigadores buscan confirmar si el hombre a bordo de una Peugeot Partner filmada durante las 48 horas previas al allanamiento en Maschwitz en la casa de uno de los prófugos, es de un empresario vinculado a los negocios turbios con medicamentos señalado por Sebastián Forza como uno de los que lo amenazaba de muerte. La Partner está a nombre de un tal Rubén Domingo Romano. Y el supuesto enemigo de Forza es Rubén Darío Romano, denunciado por la ministra de Salud, Graciela Ocaña, como responsable de maniobras ilícitas en el gerenciamiento de obras sociales y PAMI. Ocaña llegó a decir que Romano quería matarla.


 
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