A nadie escapa en nuestra sociedad que el tema energético es uno de los principales cuellos de botella con el cuál nos enfrentamos.
Desde los elementos hogareños hasta la industria de transformación,todos utilizan energía eléctrica. Vale decir, que a medida que nuestra sociedad crece y por otro lado tenemos como objetivo mejorar su calidad de vida, es de esperar entonces un incremento sustancial de este consumo.
Quiero recordarles a muchos lectores jóvenes de estos dosiers que, el 30 de Mayo de 1950 se establecia por Decreto 10936/50 la empresa CNEA -Comisión Nacional de Energia Atómica-, la cual jugó y juega un rol estelar en la tecnología nuclear, de la cuál fuimos pioneros en América del Sur.
Tal fué la visión de sus líderes que, fuimos casi pioneros en la construcción de la primer planta de generación de energía eléctrica mediante la fisión nuclear, con standares de seguridad en la operación aún mejores que la de muchos países desarrollados.
Me estoy refiriendo, precisamente, a Atucha 1 instalada en al norte de la Provincia de Buenos Aires en la localidad de Atucha, a tan solo 120 km de la Ciudad de Buenos Aires.
Esta central denominada CNA-1 (Central Nuclear Atucha 1) comenzo a operar en el año 1974 mientras que CNE (Central Nucler Embalse), ubicada en Río Tercero lo hizo diez años después (1984).
Y aqui aparece una total falta de visión estratégica de nuestros dirigentes: en esa misma fecha (84)se comenzó a trabajar en la central CNA-2 , la cual aportaría un 5% más de generación a nuestro sistema interconectado.
Al día de hoy, y han pasado 24 años!!!, la misma sigue sin terminarse, teniendo en cuenta el cuadro de situación a nivel mundial en cuanto a los precios del petróleo y gas.
Sin entrar en consideraciones técnicas, quiero adelantarles que aparecerán con seguridad enormes costos de readaptación de las instalaciones, ya que la seguridad cambia tecnológicamente a una velocidad formidable, los diseños de las turbinas y generadors electricos deberán ser compatibles en cuanto a la generación en que fueron construídos y, lo peor aún, muchos de los ingenieros y técnicos de la empesa Siemens que participaron en su diseño, construcción y puesta en marcha; hoy están jubilados y/o retirados.
Si pensamos que el mundo cuenta hoy con cerca de 450 plantas nucleoeléctricas y una cantidad considerable en etapa de fabricación (de 3 a 5 años de construcción), siendo Finlandia constructora de la central más grande del mundo, mi pregunta es la siguiente: ¿todos los proyectos necesarios para el desarrollo del país, los gerenciaremos de esta manera?... ¿tenemos idea lo que significa el costo de oportunidad?.



