Por esas vueltas que tiene la vida, un día a veces parece durar mucho mas que 24 hs. Por lo menos eso sucede adentro, en el alma, cuando se espera con ansiedad que las agujas del reloj se claven justo en la hora señalada, y eso aconteció el 27 de marzo de 1955, cuando el fútbol campanense se vistió de fiesta y no era para menos, en aquella tarde otoñal, se inauguró nuestro último Estadio Municipal denominado Juan D. Perón.
Este deporte tan popular que nos acompaña desde el año 1903 con la presencia del Club Reformer en la Asociación Argentina, volvía a ser protagonista en un barrio en donde en el mes de octubre de 1943, se despedía al primer field municipal, para construir el edificio de la Escuela Normal Dr. Eduardo Costa.
Ahora, la cita para ver los partidos por el certamen local y a nivel de selección por el Torneo Hermanos Brown o el Campeonato Argentino, era de la vereda de enfrente.
El honor de jugar por primera vez le correspondió al Club Arsenal y al Club El Pibe, ganando los primeros la Copa Intendencia de Campana, pero no podía faltar un cotejo entre selecciones, y entonces ante la presencia de numeroso público que colmó la capacidad del entonces agradable campo de juego, midieron supremacías nada menos que Campana y Zárate.
En el frente del Estadio, flamearon todas las banderas de los clubes afiliados a la Liga Campanense, que por suerte en aquel tiempo eran muchos y bien representativos de cada barrio. No faltó el desfile de nuestras instituciones deportivas, y en el mástil principal se lució con orgullos nuestra enseña patria.
Como nuestros dignos rivales tenían el dolor de divisa igual a la nuestra el local se presentó con la "azulgrana", acompañada con pantalones blancos del club San Lorenzo.
El encuentro fue digno del gran acontecimiento que se vivia y por el tunel aparecieron por Campana los siguientes valore.
Pedro Luchetta, quien cuidó como celoso centinela la portería de San Lorenzo en estos títulos logrados en la anterior cancha del Club Independiente.
Luis Tablas, un "caudillo" con todas las implicancias positivas que ello significa.
Con responsabilidad se ganó en la zaga la titularidad. Un defensor fuerte en la marca pero leal. En ese momento actuaba en el Club Platense.
Peca Perea, con una solvencia basada en recursos simples y efectivos. Con un rendimiento que alcanzó el ideal para un equipo práctico como lo fue Newells.
Lito Serna, era un típico marcador, de esos que siguen siempre al wing, la sacan rápido y no se complican. Con la sencillez y simplicidad de los realmente capaces. Otro aporte del Club Newells.
Laudelino Gigena, el volante central que en ese mismo año se transformó en uno de los jugadores símbolo del Club River, que sería en este field el primer campeón de la división mayor.
Carlos Agnes, alto y delgado, "Carlin" por su físico era ideal en el despeje aéreo, el termómetro del equipo y otro positivo valor del Club Newell"s.
Carlitos Vallejos, este incisivo delantero era uno de los referentes del plantel del Club Puerto Nuevo, buen manejo del balón y una gran velocidad, dos factores fundamentales para que su juego fuera muy temido por los defensores rivales.
Arnaldo Croce, venía de ser uno de los goleadores de la anterior temporada, y además, un buen representante del club que vio nacen y amó en su vida, es decir 9 de julio.
Juancito Pérez, admirado por los hinchas del Club Alumni primero y luego San Lorenzo, un definidor, importante con la pelota o sin ella.
Luis Rodriguez, rindió en la proporción suficiente en el Club Arsenal para justificar su presencia en nuestra selección.
Arnoldo Russo, cumplió su papel con sobriedad y eficacia. Llegó a este combinado cuando actuaba en el Club alumni.
Director técnico: Atilio Schinoni.
Kinesiólogo: Crespín Campi.
Desde el puntapie inicial y hasta el final, el futbol nos regaló, por sus protagonistas, una jornada espléndida, ya que se generalizó tanto por Campana o Zárate, jugar al ataque y eso quedó demostrado en el resultado ya que Campana ganó en tiempo suplementario por 4 a 3.
Un hecho digno de señalar, fue cuando a poco del final se mantenía la igualdad y el arbitro otorgó un penal muy polémico para el local, y entonces Juan Pérez pide ejecutarlo, y tira deliberadamente la pelota afuera, mostrando ser un auténtico caballero del deporte.
Eso le valió para que en el mes de julio de ese mismo año fuera distinguido con una medalla que fue entregada por el Sr. Marcelino Lopez de Zárate, por ese ejemplar gesto. Asimismo, ese día recibió junto a Arnaldo A. Croce, otro premio por ser el goleador del torneo oficial de 1954.
El domingo 17 de octubre de 1999, el señor intendente Municipal Jorge Varela, le dio simbólicamente el puntapie final a 44 años de vida futbolística en ese medio.
Los equipos de El Junior y La Esperanza, despidieron a una cancha en la cual también se fue una etapa importante del futbol local



