He querido despedirme con esta carta del Hogar de Niños "Ntra. Sra. de Lourdes " de Caritas Argentina, donde he trabajado durante los últimos 9 (nueve) años de mi vida, En él, he vivido momentos felices y a veces no tanto; he visto partir a varios niños y eso me ha llenado de una sensación de vacío, de tristeza pero también de mucha alegría porque a pesar de las dificultades que hay siempre me he sentido un poco su mamá, llevándolos al colegio, a la colonia de vacaciones, cuidándolos cuando se enfermaron, festejando cumpleaños, primeras comuniones, navidad, preparando alguna comida especial cuando sabía que vendría sus familias a visitarlos, escuchando a veces sus secretos y otras charlas que llevaré guardadas en mi corazón y memoria para siempre.
Quisiera dirigirme ahora a sus directores, Susuqui y Carlos y decirles que su tarea no es fácil, pero con la ayuda de Dios, las oraciones de los chicos y muchas manos solidarias que ayudaron y ayudan para que este hermoso hogar siempre tenga los elementos básicos y más para salir adelante. He aprendido durante estos años que lo más importante no es lo material aunque sé, que es parte fundamental para que funcione. Sin embargo, aunque nos cueste, lo más importante para los chicos es el respeto, la compresión, el diálogo, la tolerancia; que escrito suena fácil pero en la práctica cuesta pero no es imposible ya que ello hará que los ´ayudemos a crecer formándolos para el día de mañana como hombres de" bien.
Quisiera agradecer a Juanita por su dedicación, a Débora por su disciplina, a Pity que con tanto esmero los ayuda a realizar la tarea del colegio, a Marta su maestra de manualidades, a Leonor su profesora de inglés, a Mariano que siempre esta para escucharlos y ayudarlos (también a nosotras), a los sacerdotes Hugo y Hugo Alberto por acompañarlos en el crecimiento de su fe; y a otras tantas personas que ayudan para que esto sea posible.
No me quedan más que palabras de agradecimiento para todos Uds. Me despido con todo mi cariño para los chicos, no sin antes decirles que esto no es un adiós, sino un hasta luego.
Silvia Luna



