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» Este artículo corresponde a la Edición del viernes, 26/dic/2008 de La Auténtica Defensa.

Procesan a Mario Segovia por enviar más de 800 kilos de efedrina a México






 El dueño de los autos lujosos fue procesado ya en dos causas.

Pocas horas antes de ser detenido, y calificado públicamente como "el rey de la efedrina", Mario Roberto Segovia (35) llamó al Departamento Interpol de la Policía Federal y, haciéndose pasar por abogado, intentó confirmar si dos ciudadanos mexicanos habían sido atrapados en Ezeiza cuando intentaban salir rumbo a su país con anfetaminas en sus valijas: él mismo había ido a comprar esas valijas.

El episodio, ocurrido a fines de noviembre, pinta al personaje: un hombre que comenzó en los 90 vendiendo teléfonos celulares, luego intentó importar cascos para motociclistas, importó explosivos y cds truchos y finalmente terminó usando la identidad de un preso (Héctor Germán Benítez) para comprar 5 toneladas de efedrina.

Según el juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky, de ese total, al menos 819 kilos tenían como destino México, donde el químico está prohibido: los narcos lo usan para fabricar metanfetaminas, droga con mucha demanda en EE. UU. Unos 300 kilos fueron decomisados en abril en México; el resto fue encontrado días después en un depósito fiscal de Barracas.

Ambos cargamentos iban disimulados en paquetes de azúcar y por este caso Aguinsky acaba de procesar a Segovia. Lo consideró autor de "contrabando de exportación consumado" (por el cargamento que llegó a destino) y autor de "tentativa de contrabando de exportación de sustancia efedrina, en cantidad y calidad para afectar la salud pública" (por el secuestrado ante de salir del país).

En la misma resolución, se le dictó la prisión preventiva y le impuso un embargo de cinco millones de pesos teniendo en cuenta el valor de lo decomisado: en Argentina un kilo de efedrina se paga 100 dólares y se vende ilegalmente en México a 8.000 dólares, como mínimo.

La semana pasada Aguinsky había procesado por esos delitos a seis personas entre ellas los dueños del depósito Sadocks (donde se halló la efedrina), un despachante y un funcionario de Aduana. Toda la operatoria, estimó el juez, les habría dejado una ganancia cercana a 12 millones de pesos.

Apodado "El Fantasma", Segovia intentó no dejar huellas de su paso por el negocio de la efedrina en azúcar, por lo que el juez basó su procesamiento en "indicios estimados graves, precisos y concordantes que señalan que Segovia había suministrado la sustancia efedrina incautada en la presente investigación".

Para empezar se determinó que entre 2007 y 2008, usando la identidad de Héctor Germán Benítez, Segovia adquirió 5.175 kilos de efedrina a las firmas Famerica S.A y Distribuidora del Sol. "La Sedronar ignora el destino dado a la sustancia adquirida en mercado interno", dice el juez en su resolución.

Por lo pronto, además de la que iba escondida en el azúcar, otra parte habría terminado en la quinta de Matchwitz donde el juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionato Márquez, descubrió una banda de mexicanos que fabricaba metanfetaminas. Por ese caso -que tiene conexiones con el Triple Crimen de General Rodríguez- Faggionato ya procesó a Segovia.

Si bien Segovia usaba el DNI de Benítez para hacer sus negocios más riesgosos, Aguinsky rastreó indicios que lo relacionan con el tráfico de efedrina hacia México.

Algunos de ellos: 1)Cuando se allanó el departamento de Segovia, en Puerto Madero, había copias de declaraciones hechas por Rubén Darío Galvarini, hijo de uno de los dueños del depósito Sadocks, Rubén Alberto Galvarini, procesado en la causa de Aguinsky.

2) Galvarini padre le dio una extensión de su tarjeta de crédito corporativa a Segovia y se secuestró una factura que lo relaciona más con Sadocks como "encargado operativo". Ambos, además, habían sido socios en la firma Importadora Rugal S.A.

"En los 90 Segovia vendía teléfonos celulares y yo le compraba teléfonos, es una persona muy entradora", declaró en su indagatoria Rubén Alberto Galvarini. El juez Aguinsky está seguro que en los últimos dos años la mercancía que comerciaban juntos fue pura y exclusivamente efedrina.


 
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