Buenos Aires (Especial de NA) -- La suerte de Hilda Molina, la médica disidente que ruega viajar a la Argentina para reencontrarse con su familia, puede servir como botón de muestra de los cambios -o no cambios- que encara Cuba a 50 años del triunfo de la revolución que la convirtió en el bastión comunista del mundo.
El caso Molina acaparó la agenda mediática entre la Argentina y Cuba en los últimos cinco años e impidió que Néstor Kirchner pudiera cumplir una anhelada visita a la isla. Pero también refleja uno de los déficits del esquema de poder establecido por Fidel Castro durante medio siglo: la falta de libertades.
Ese postergado viaje a Cuba lo hará finalmente Cristina Fernández, entre el 11 y el 15 de enero. Durante esas jornadasla situación de la médica disidente estará al tope del temario, al menos para los medios argentinos.
Y coincidirá con la expectativa mundial abierta sobre dos cuestiones vinculadas: la posible apertura cubana y la flexibilización del bloqueo estadounidense a la isla.
"No hay posibilidades de que no se toque el tema Hilda Molina. Sería un papelón", asumió ante Noticias Argentinas uno de los hombres que se ha mantenido cerca de Néstor y Cristina Kirchner, teniendo en cuenta las páginas que se han escrito sobre el caso.
Habrá que ver si Raúl Castro, en el poder desde que su hermano Fidel diera un paso al costado por su delicada salud en 2006, concede el permiso a la neurocirujana, como ya hizo con la madre de la mujer, Hilda Morejón, quien se radicó en la Argentina.
Si lo hace, seguramente será un indicio de que el giro aperturista que pareció dar Cuba desde su llegada al gobierno sigue en pie. Si no, confirmará lo que muchos creen, que los cambios demorarán más de lo previsto. La Argentina y Cuba están unidas por otro médico: Ernesto Che Guevara. Y Cristina Kirchner partirá a La Habana el 11 de enero, diez días después de que se cumplan 50 años de la marcha triunfal
de Fidel Castro desde Santiago de Cuba hasta la Capital luego de haber derrotado a las fuerzas de Fulgencio Batista.
Cincuenta años después de aquel 1 de enero de 1959, seguidores y detractores de Castro cruzan balances sobre la evolución o involución del país. El gobierno de Raúl Castro acaba de señalar que creció 4,3% en 2008 pese al impacto de tres huracanes.
Cuba tiene un 99,8 por ciento de alfabetización, el mejor índice de la región y una tasa de mortalidad infantil de 6 por cada mil nacidos vivos, sólo por debajo de Chile, según el Informe de Desarrollo Humano de la ONU de 2008. Además, la esperanza de vida es de 78,6 años, la segunda de la región.
Pero los indicadores de pobreza son altos y en los de bienestar como son la cantidad de autos por cada mil habitantes, o el porcentaje de familias con televisores y de la población con teléfonos, Cuba está entre los últimos. Sólo el 1% tiene teléfono celular y el 2% tiene acceso a internet, según el Banco Mundial.
La agenda
El viaje de la jefa de Estado fue acordado con Raúl Castro en la reciente reunión de líderes latinoamericanos de Costa do Sauípe. Allí ambos tuvieron un encuentro gestionado por su parvenezolano Hugo Chávez. A propósito, la travesía incluirá de regreso otra visita a Caracas, aunque el plato fuerte será Cuba. Será Cuba porque hace 22 años que ningún mandatario argentino visita ese país -el último que lo hizo fue Raúl Alfonsín- y porque en la relación con la isla ha corrido mucha agua.
El giro neoliberal de Carlos Menem en los noventa marcó la mayor distancia del gobierno cubano. Pero fue Fernando de la Rúa el que retiró l embajador luego de que la Argentina votara en contra de Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas y Castro llamara al presidente "lame botas de los yanquis".
En 2003, Kirchner repuso al embajador y Fidel Castro vino a Buenos Aires para presenciar la asunción presidencial.
La luna de miel argentino-cubana duró hasta que explotó el caso Molina, que se llevó puesto al entonces embajador Raúl Taleb. El reclamo argentino volvió a generar tensión cuando el líder cubano regresó en 2006 para participar de la Cumbre del Mercosur en Córdoba, en su última gira antes de dejar el poder.
Ahora, Cristina llegará a La Habana con la intención de entrevistarse con un Fidel recluido y convaleciente. Por ahora, lo único seguro es su encuentro con Raúl Castro. La deuda que arrastra Cuba con la Argentina, convenios sobre salud, energía y educación y la posibilidad de aumentar el flujo de negocios también estarán en la agenda.
La mandataria desplegará un fuerte mensaje a favor de que Estados Unidos concluya con el bloqueo a Cuba. Ya lo hizo en Brasil, donde toda Latinoamérica elevó ese reclamo. Desde 1992, cada año más países de la ONU condenan el embargo.
Hay una nueva situación estratégica en el mundo que puede favorecer a Cuba, con China y Rusia ganando protagonismo y con la región de su lado. Chávez es el sostén que hasta los noventa ejerció la Unión Soviética y muchos mandatarios impulsan su regreso a la OEA, foro en el que influye Estados Unidos.
Pero resta saber qué será de su tirante relación con la primera potencia mundial. La Presidenta argentina dejará Cuba el 15 de enero, cinco días antes de que asuma Barack Obama en Washington y marque el pulso de sus vínculos con Cuba.
En el Gobierno argentino hablan de un correlato de hechos que podría comenzar con el fin del bloqueo y concluir con el permiso de salida para Molina, una médica que llegó a ser mano derecha de Fidel Castro antes de ser una referente de la disidencia.
En sus Reflexiones en el diario oficial Granma, Fidel Castro, fijó límites: "Con Obama se puede conversar donde lo desee, ya que no somos predicadores de la violencia y de la guerra (pero) debe recordársele que la teoría de la zanahoria y el garrote no tendrá vigencia en nuestro país", escribió el líder cubano.
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"El caso Molina acaparó la agenda mediática entre la Argentina y Cuba en los últimos cinco años e impidió que Néstor Kirchner
pudiera cumplir una anhelada visita a la isla".
"La Presidenta argentina dejará Cuba el 15 de enero, cinco días antes de que asuma Barack Obama en Washington y marque el pulso de sus vínculos con Cuba".



