Buenos Aires (Especial para NA)-- La necesidad de financiamiento, los bajos rindes y las perspectivas para la próxima campaña agrícola no dan respiro tranqueras adentro, y a pesar de que se afilan los lápices, hay acopio y una firme reducción de gastos.
La intensificación del conflicto agropecuario también surgió de los números que hacen los casi 80 mil productores pequeños y medianos, pero sin embargo, el problema del campo se encuentra en un panorama bastante inquietante que arrojan los análisis de especialistas ocupados en suturar las estadísticas coyunturales.
En los últimos tres meses cayó la recaudación anual por derechos de exportación en dólares en un 24 por ciento, por lo tanto, la producción agropecuaria se asemeja a un recipiente, en el que debe rasparse hasta la última miga.
Pero cómo exprimir cuando la cosecha es "overa", según explicó el titular de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, al productor Natalio Lattanz en una conversación con la agencia Noticias Argentinas.
"Hay provincias que están muy mal como Entre Ríos, Santa Fe y desde el centro hacia el sur de Buenos Aires, pero con la particularidad de que los rindes son overos: aparecen lotes buenos y otros muy malos", explicó Buzzi.
Este panorama sojero y maicero dispar es ratificado todas las semanas por la Bolsa de Cereales.
Lattanz de Rufino (Santa Fe) le contó a Buzzi con el espanto reflejado en la cara: --"En mis pagos, un productor cosechó en 83 hectáreas sólo 300 kilos por hectárea". Todos saben tranqueras adentro que los gastos superan a la recolección en casos así.
En Córdoba, Aapresid, la organización que agrupa a la cadena de siembra directa sacó un cálculo demoledor: inclusive si se aplicaran las retenciones del 27.5 por ciento vigentes hasta noviembre de 2007 (cuando se aumentaron al 35 por ciento) el cultivo de soja daría un número en rojo de 138 dólares por hectárea.
El hipotético productor es arrendatario (como la mayoría en Argentina), alquiló el campo a 1700 kilos (1.7 toneladas) por hectárea que pagará a 220 dólares la tonelada y utilizó una tecnología media en insumos y semillas. Al cosechar habrá obtenido un rinde promedio de 2.500 kilos por hectárea.
El saldo negativo del agricultor cordobés de AApresid se mueve en un contexto desalentador de acuerdo con la Fundación Mediterránea: las empresas han reemplazado su financiamiento a través de préstamos bancarios y financieros por deuda comercial (cuentas a Pagar).
Mientras que en el pasado, los préstamos significaban casi el 70 por ciento del pasivo de las empresas, hoy representan 38 por ciento.
En tal contexto, los balances del primer trimestre de este año, todavía en gestación, pueden reflejar claramente tanto la restricción de liquidez como de financiamiento que golpean al productor agropecuario.
Para el primer trimestre, se espera una intensificación de la destrucción de empleo industrial, en construcciones y en el complejo agroexportador, una vez que las transitorias suspensiones y reducción de horas pierdan efecto, si no se observa una reactivación económica.
Mientras la superficie de trigo que se debe decidir en las próximas semanas sigue en duda, los economistas del IERAL pronostican que las exportaciones de productos primarios y de manufacturas de origen agropecuario continuarán en picada.
Hasta la primera quincena de marzo, la liquidación de oleaginosas y cereales se redujo un 22 por ciento con respecto al mismo período de 2008. La caída fue de 900 millones de dólares.



