Sr. Director: Me dirijo a usted ,como vecina, docente o simplemente como ciudadana de Campana, sensible a uno de temas altamente preocupantes que aqueja a la poblacion como es la contaminacion ambiental.
Deseo referirme, a un caso del cual soy testigo: poseo un terreno en el barrio San Jacinto, esta sobre la calle De la Torre, frente a un campo que linda con los fondos de las casas de los vecinos de Otamendi, este predio termina en la calle pavimentada frente al motocros.
Este verano pude ver que este campo estaba sembrado con soja. La presencia de la soja, indica el uso de agrotoxicos, especificamente, de fumigaciones con glifosato, que es un herbicida altamente toxico, comprobandose en poblaciones cercanas a los sembrados de soja, crecientes casos de asma, malformaciones en los recien nacidos, dermatitis, y muchisimos casos de cancer. Viajando por rutas que atraviesan la zona sojera, puedo observar que no hay casa, ni poblados cercanos, pues existe una legislacion que prohibe las plantaciones de soja, a menos de 1.500 metros de distancia.
Yo me pregunto quien controla estos abusos contra el medio ambiente y contra la salud de las personas. La desinformacion de los habitantes que no conocen los riesgos que corren al estar en contacto con estas fumigaciones venenosas, pero que si padecen los altos indices de cancer en los barrios, atenta contra sus vidas por lo que creo como persona que se informa sobre estos temas, es mi obligacion moral, alertar sobre esta situacion.
San Jacinto y Otamendi, son barrios muy poblados, no puede permitirse que se continue con estas plantaciones enfrente y en el fondo de sus casas, esparciendo enfermedades y muerte a gente inocente, este gravisimo hecho tendría que informarse a los vecinos, sobre los peligros que los acechan con estas fumigaciones, sobre sus casa, sus quintas y frutales, sobre sus hijos , ya que los chicos cuando van a la escuela cortan camino atravesando todos los dias el campo contaminado.
Las autoridades deberian acercarse al lugar , especialmente ahora que estan maquinas trabajando, y prohibir terminantemente que se cultive soja en esa area urbana. Nadie pide que no hagan producir sus tierras, se pide que los cultivos que se realicen y sus cuidados, no atenten contra la vida y la salud de los seres que comparten el mismo espacio. Permanecer indiferente o darle la espalda a este problema de contaminacion me recuerda como se termina el juego de ajedrez, en este juego tanto los reyes como los peones terminan guardados en la misma caja.
Mucha gracias al permitir atraves de su medio expresarme en solidaridad de mis vecinos.
Nora Bucare
Castilla 851
DNI 4.958.009.



