Sr. Director:
Agradezco la publicación de la presente carta en el espacio del Correo de Lectores:
EL VALOR DE LA PALABRA.
La palabra expresa pensamiento y sentimiento, nos hace diferentes del resto de los seres vivos del planeta y es verdadera cuando hay correspondencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Cuando lo dicho se traslada a lugares lejanos, y hablo de la Isla, o una escuela de Isla, pareciera que esto debería tener aún más valor.
(ACA HAY QUE HACER UNA DESCRIPCIÓN PARA SITUAR AL QUE LEE EN LA PROBLEMÁTICA)
Hasta hace no tanto tiempo, la palabra era "un documento". Con sólo decir : "te doy mi palabra" , se hacían operaciones financieras, contratos, negocios. Nuestros mayores usaron "la palabra" como un bien preciado. Como un "valor" económico y ético.
Hoy, los adultos que tanto se precian de defender los valores, y tanto cuestionan la falta de los mismos, concluyen lamentablemente en contradicciones entre el "decir" (la palabra) y el "hacer" (la acción misma), demostrando que, inexorablemente, se va a un camino sin salida cuando se educa en el "sin valor" o "desvalor".
Los que aún creemos en EL VALOR DE LA PALABRA y además hacemos docencia sobre el deber ser, el compromiso, la lealtad, el respeto, no queremos que se transformen en utopías.
Queremos seguir "confiando" y lo más importante: queremos demostrarles a nuestros chicos, que lo adultos podemos ser coherentes entre lo que decimos y hacemos. Entonces, si "doy mi palabra", que no sea sólo "un juego de palabras". Que sea un posicionamiento ante la vida. Que sea una actitud ideológica - filosófica y ética.
Para finalizar, quién traiciona la buena fe de los otros, se traiciona a sí mismo y por lo tanto, entra en la lista de LOS QUE NO TIENEN PALABRA.
MARTA ROSADO
DIRECTORA EPB 28 (Islas)
DNI 16983974



