Buenos Aires, (NA)- La presidenta Cristina Kirchner debió salir ayer a pedirle explicaciones a su verborrágico par venezolano, Hugo Chávez, por haber expresado que seguiría "estatizando empresas con excepción de las brasileñas", y el gobernante caribeño respondió varias horas después que había sido una "broma".
El Gobierno argentino, a través del ministro del Interior, Florencio Randazzo, dijo estar "conforme" con la respuesta dada por Venezuela, que puso en estado de alerta a los empresarios argentinos y llevaron a la UIA a pedir que se impida a Venezuela ingresar como socio pleno del Mercosur.
"El comunicado dejó todo claro", dijo el funcionario argentino, en lo que se interpretó como una decisión del gobierno de Cristina Kirchner de ponerle punto final a la polémica.
En ese comunicado, el gobierno venezolano adjudicó a una "broma" sus declaraciones respecto de que su gobierno encaraba una ola de nacionalizaciones de empresas, con excepción de las brasileñas.
Si bien inicialmente había trascendido que el mandatario "bolivariano" le había negado a Cristina la existencia de ese diálogo con el presidente de Brasil, Lula Da Silva, luego un comunicado oficial de Venezuela lo reconoció pero dijo que fue una "broma" entre ambos jefes de Estado.
Incluso, Chávez contraatacó y acusó a medios argentinos de haberse montado sobre esa "broma" para lanzar una "campaña de difamación" contra su gobierno.



