Dialogamos con Andrés García, dirigente regional del Partido de Trabajadores Socialistas.
¿Cuál es su opinión sobre el golpe de estado en Honduras?
En primer lugar, señalar el más enérgico repudio al golpe. Éste es un recordatorio de que los capitalistas no tienen ningún reparo en reprimir y dar un golpe de Estado si ven amenazados sus intereses. El régimen burgués hondureño es tan antidemocrático que el sólo hecho de convocar a una Asamblea Constituyente es considerado un acto de sedición. En estos momentos, hay toque de queda, el Ejército patrulla las calles, rige una fuerte censura, se reprimen brutalmente las movilizaciones en repudio al golpe y se ha ordenado el arresto de los dirigentes de organizaciones obreras, campesinas, indígenas y de movimientos sociales. El 1 de julio el gobierno de facto impuso el Estado de Sitio.
¿Cómo analiza el rol de los organismos internacionales y EEUU?
La Asamblea General de la ONU, la OEA, el Banco Mundial y la Unión Europea, no han reconocido al gobierno impuesto por el golpe y varios países de la región ya han retirado sus embajadores. Con este clima continental, EEUU, que en un comienzo se había negado a admitir el golpe de Estado, terminó rechazándolo y reconociendo a Zelaya como único presidente de Honduras. Pero Obama no pudo ocultar que su gobierno, que también se oponía al plebiscito que pretendía realizar Zelaya, estaba al tanto de los planes de la burguesía hondureña. Es público que funcionarios de la administración norteamericana participaron en reuniones previas con los golpistas donde se discutía los medios y las "maniobras legales" para derrocar a Zelaya. Tanto Estados Unidos, como la OEA y la ONU, buscan la conciliación y el "diálogo nacional", es decir, una salida negociada y la rendición frente a los pedidos de los golpistas. El mismo Zelaya impulsa esta salida. Tampoco organismos como la UANSUR o el Grupo Río, que en ocasiones anteriores como en Bolivia ya demostraron su vocación de negociar con los golpistas, pueden dar una resolución favorable para las demandas democráticas del movimiento de masas.
¿Cómo cree que se puede terminar con el gobierno de facto?
Los trabajadores y los sectores populares no deben seguir estas direcciones y movilizarse con sus propios métodos y programa, por una salida de clase independiente. La única perspectiva para derrotar a los golpistas es la más amplia movilización obrera y popular en Honduras, en América Latina y en todo el mundo. Mediante la huelga general y la movilización de la clase obrera, los campesinos pobres y las masas populares. Estos sectores deben llevar adelante la lucha por imponer una Asamblea Constituyente Revolucionaria, impulsada por las grandes organizaciones obreras y populares, para rediscutir una Honduras sobre nuevas bases. Los trabajadores, estudiantes y sectores populares de toda América Latina tenemos que manifestar nuestra más amplia solidaridad con el pueblo hondureño, organizar movilizaciones en las embajadas y toda medida que contribuya a la lucha por derrotar el golpe.



