La construcción de un país libre y democrático, depende de sus ciudadanos, de su Cultura y vocación de progreso individual y general.
Cuando no hay Cultura y Patriotismo se llega a la decadencia de un país. Esta incultura no es culpa del pueblo, sino de sus gobernantes y funcionarios que por ignorancia o ambiciones la perpetúan.
Las naciones que progresan en un mundo lleno de injusticias sociales, saben que lo único importante es su pueblo, su educación, trabajo y bienestar, para que quien gobierna, no busque otras alternativas negativas.
Todos sabemos que la finalidad del estudio de los jóvenes, no es por el estudio en sí, sino prepararse para el futuro desempeño laboral, con un amplio criterio intelectual y ético.
En la actualidad nuestras escuelas adolecen de programas adecuados para la formación, estando éstos obsoletos, que no contienen a los estudiantes. La juventud necesita incentivos para que los movilice intelectualmente y reciban estímulos de sus maestros y profesores para transitar por el conocimiento.
La educación una vez por todas, como hace muchos años entre nosotros, era de avanzada en el mundo, hoy es necesaria una verdadera revolución educativa en todos los niveles, desde los más pequeños hasta en las universidades.
La educación y capacitación en oficios, terminará definitivamente con la desocupación y la pobreza.
Hay todo por hacer en nuestro país, si quien o quienes gobiernen en un futuro se dediquen definitivamente al progreso y plena ocupación. Somos una nación afortunada, que tenemos alimento para todos y para parte del mundo. poseemos tecnología suficiente para crecer exponencialmente para nosotros y exportar. Podemos y tenemos que ser un país rico, sin gente indigente.
Pero si no tenemos educación, si no se ve progreso, vamos a incrementar la indigencia y la disconformidad de nuestros ciudadanos y algunos se dedicarán a cometer delitos, sin tener una solución e incrementándose permanentemente hasta el momento, sin tener ni conocer cual es la política o plan de seguridad, a pesar de las propagandas que dicen lo contrario.
El nivel de delincuencia está presente en todos los sectores y niveles del país. La intolerancia, disconformidad y resentimiento que reina en algunas personas, está enquistada en nuestra sociedad.
Dipaola Miguel A.



