El caballo criollo se conoce a una raza de esos animales equinos que se distribuye por toda América del Sur en América Central y América del Norte. En los distintos países del continente se ha ido desarrollando de diverso modo. El caballo criollo es la raza característica del Cono Sur y cada año son más quienes lo crían, lo utilizan para las duras tareas del campo, o lo disfrutan en sus momentos de ocio. Tobiano es el caballo que presenta, sobre un fondo blanco, grandes manchas de color que pueden ser de cualquier otro pelo, teniendo así, por ejemplo, al tobiano-azulejo, el tobiano-tostado, etc. Tobiano azulejo: sobre fondo blanco, grandes manchas de color que pueden ser de cualquier otro pelo. En este caso, es azulejo, porque las manchas son de pelos negros y blancos con reflejos azulados. Tobiano barroso igual que el anterior, pero las manchas son barrosas. Tobiano bayo: las manchas son de color bayo Tobiano castaño: las manchas son de pelo castaño. Tobiano cebruno: las manchas son de color cebruno.
Recordemos las estrofas del bardo argentino Belisario Roldán, cuando con toda justicia canta al hermano-caballo y le dice:
"Caballito criollo del galope corto del aliento largo y el instinto fiel/caballito criollo que fue como un asta
para la bandera que anduvo sobre él".
Otro importante poeta argentino, don Elías Gordillo Rojas, publicó un hermoso libro de versos titulado casualmente Pelos Criollos, donde con magistral conocimiento y bella forma poética, canta a las potradas del tiempo viejo diciendo:
"En las potradas de antaño los pelos eran criollazos,/ conocí pampas, picazos y hasta un overo castaño./
Dende que me jui hace años,/ Pa´ una estancia en el Pigüé/montao en un yaguané/ en busca de una tropilla/
de entrepelaos gargantillas que en ese pago compré./ Era un gateado tiznao de ancha raya sobre el lomo,/
de esos que yo elijo y domo/ con los cuartos atigraos".
Este preámbulo justifica el deseo de cumplir con un joven "mozo de a caballo", que se llamó Mariano Ferreyra, siempre orgulloso de montar su tobiano en los desfiles gauchescos realizados en nuestra ciudad, representando a la Agrupación Nativa La Carreta, y como no nos sentimos ajenos a esta afición que pone en evidencia nuestro amor por los caballos, ya que ella significa respeto y amor por nuestras tradiciones gauchescas, con nombres y pingos que hicieron la patria grande de los argentinos.
Mariano, en vida, tenía planes, proyectos, vivía su vida disfrutando todo, especialmente lo que le hacía bien a su familia: su papá, su mamá, sus hermanos, su novia, sus amigos y su adorada ahijada. Le encantaban los animales, preferentemente los perros y los caballos. Era humilde, ingenioso y contagiaba felicidad a todos los que con él tenían trato.
Hoy no está entre nosotros. Pero estamos convencidos de que en el cielo gaucho de sus sueños está ocupando un lugar, donde vive sus ilusiones de muchacho bueno y noble, con sentido de la argentinidad bien entendida, para orgullo de quienes se honraron con su amor, amistad y caballerosidad.
El autor escritor y periodista, director del Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM)



