Buenos Aires(Especial para NA) -- En la Argentina se habla otra vez de modelo de país, una definición que coloca al agro en el centro del protagonismo porque alrededor de unos 250 mil productores decidirán el destino de 25 millones de hectáreas, y muchos están golpeados por la sequía y la carencia de financiamiento.
En este sentido, es impensable que algunos analistas todavía piensen que puede concebirse de un modelo agropecuario que excluya el proceso de sojización, tendencia creciente que en la campaña 2010-1011 alcanzaría los 19 millones de hectáreas, un récord en medio de stocks sojeros mundiales ajustados.
Algunas voces optimistas hacen cálculos porque el fenómeno de El Niño que trae lluvias a este rincón del Mercosur puede favorecer los cultivos de primavera-verano, es decir la llamadacosecha gruesa: maíz, soja, girasol y sorgo.
Por lo tanto se tiene la expectativa de una cosecha de 100 millones de granos contra los 65 millones del ciclo que termina porque solo falta el uno por ciento de recolección de maíz, lo que dará un total de 12.7millones de este cereal, magro resultado, por cierto.
A lo largo de los últimos años han crecido los establecimientos de 5.000 hectáreas en adelante y se han reducido los de menos de 500, según Esteban Motta, secretario de la Juventud de Federación Agraria, que organiza para agosto una discusión con por lo menos 300 participantes aspectos relativos a la tenencia de la tierra.
Sin embargo también se produjo otro fenómeno ante el primer achicamiento del agro, muchos propietarios tuvieron que arriesgarse y volver a producir en su propio campo en vez de arrendar. Varios dueños en todas partes del país han devenido en pequeños productores, medianos o chacareros otra vez. Por lo tanto, en esa búsqueda de formación conceptual de "modelo", la soja campea orgullosa, pero en desmedro de las áreas desforestadas y aquellas donde se abandonó la cría vacuna o cerraron tambos. De este modo, en el Norte sobran campos para alquilar mientras que en la zona núcleo los grandes grupos y pooles ensayan fórmulas con el 35 por ciento del riesgo en los índices de la producción.
En la semana, la siembra de trigo llegaba a sólo dos millones de hectáreas, más de un 40 por ciento que el año pasado, lo que ya permite saber que habrá la misma superficie de soja de segunda implantación.
El resto de la superficie cultivable del país será objeto de un proceso concentrador de "soja sobre soja".
Existen algunos interrogantes que la organización Maizar, que agrupa a toda la cadena de valor de maíz y sorgo, salió a tratar de despejar ¿se utilizará tecnología: semilla de buena calidad, herbicidas y fertilizantes? O continuará la tendencia de escasa inversión ya que toda la actividad agrícola ha postergado sus compras.
Desde Maizar, el mensaje fue claro: contra la sojización la Argentina tiene la obligación de sembrar maíz, materia prima que además genera una cantidad casi invalorable de subproductos.
China es exportadora de maíz y subsidia las ventas externas, se puso como extremo ejemplo.
En la Argentina se habla de modelo y ahora parece que todos los reclamos del campo que hacen a la identidad de un país productivo serán debatidos en el Parlamento: la lista es extensa, pero priman las emergencias, retenciones y suprimir las facultades a la Oficina Nacional de Control Agropecuario (ONCCA) que para el agro son trabas y no incentivos.



