Es habitual que las personas confundamos a la depresión con la tristeza. Muchas veces se utiliza este término como sinónimo de tristeza. Si bien la tristeza y la depresión a simple vista pueden parecer lo mismo, no son lo mismo.
La tristeza es un sentimiento normal, una emoción del ser humano, y que todos sin excepción en distintas momentos de nuestra vida la experimentamos. Cuando uno está triste, puede tener la sensación de que ese sentimiento va a durar para siempre, pero generalmente no dura mucho.
La podemos disfrazar o hacer todo tipo de piruetas para evitarla, pero la tristeza no deja nunca de surgir como un sentimiento de vacío, provocado siempre por una pérdida.
Estas perdidas pueden ser múltiples; la perdida de un ser querido o la perdida de un trabajo o todo aquello valorado que uno lo viva como perdida. Pero de lo que estamos seguros es de que sabemos que fue lo que perdimos. No es poca cosa porque eso nos da la posibilidad de expresar emociones como la bronca, destinada a esa situación que nos lastimo. Lo que nos habla de que cuando uno sabe de que esta hecho ese dolor nos da la posibilidad de atravesar un proceso que puede concluir en la acomodación y asi recuperarse de ese dolor y en definitiva de la tristeza.
Esta confusión en los tiempos que estamos viviendo no se da de manera diferente en las personas que llegan al consultorio y nos dicen que están deprimidas.
Puede que esto sea asi, como puede que no lo sea. Y por ello el primer paso es ayudarlo a diferenciar ante que esta. Las personas con depresión a diferencia de la tristeza se sienten mal, débiles, sin fuerza, sin ánimo y además tristes, pero no saben por que.
Lo que si tenemos conocimiento es aquello que le dio la posibilidad al que esta triste de recuperar la sonrisa. Eso nos muestra el camino a seguir, sabiendo la fuente uno puede actuar en consecuencia y utilizar todas las energías para resolverlo, si uno no sabe el porque es como disparar al aire.
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