La ausencia de alternativa al bipartidismo que nos gobierna desde hace demasiado tiempo, se convierte hoy en la necesidad de encontrarla finalmente como una respuesta del pueblo a esta carencia que tiene un largo recorrido histórico. Claro está que esta alternativa política no ha de hallarse a la vuelta de la esquina, sino que hay que construirla y Proyecto Sur se encuentra en ese transitar histórico con la intención de colaborar firmemente con el pueblo argentino para subsanar dicha carencia.
De todas formas debemos saber que no es esta oportunidad la única que se ha presentado a lo largo de la historia de nuestro país, ya en varios momentos coyunturales el pueblo argentino ha perdido la oportunidad de encontrar esta alternativa real a partidos políticos con distintas formas pero con un mismo programa.
Desde la lucha contra la última dictadura, parecía que en el repliegue de los militares el país encontraría en esa primavera democrática la posibilidad de la renovación política sincera con este pueblo dolido de torturas, saqueos y desapariciones. Pero fue allí donde se instaló con fuerza el bipartidismo (radical - Justicialista), que se propuso continuar el modelo impuesto por la fuerza, esta vez por la vía de una democracia restringida. Es decir una democracia donde predomina la forma y donde se puede votar mucho pero elegir poco, solo permitiéndose elegir entre partidos que representen el mismo proyecto, el mismo programa que consistió en profundizar el modelo neoliberal.
El estallar de ese fundamentalismo neoliberal vivido y sufrido con el menemismo y con la alianza de Álvarez - De La Rúa, dejó una nueva oportunidad perdida, quizás la más clara de todas, en el 2001 al grito de "que se vayan todos"!, el pueblo argentino pedía una renovación política que nunca llegó, claro está por ausencia de alternativa. El que se "renovó" o se recicló con viejos nombres fue el Partido Justicialista con Duhalde y Lavagna y más tarde con el matrimonio Kirchner, quienes aprovecharon el vacío de poder que nadie llenaba. La caída de uno de los partidos que conformaban el tradicional bipartidismo, generó al interior del que quedaba en pie una reestructuración para convertirse a sí mismo en un partido de Estado que ocupa todo el espacio político al mismo tiempo, pj oficialista y pj opositor. La idea es que también exista en este modelo una derecha fundamentalista que neutralice cualquier devaneo populista y presione hasta conseguir reformas regresivas como sucede con Macri, De Narváez, Duhalde, por mencionar algunos ejemplos.
En este contexto y con el fin de sostener este modelo se propone hoy una reforma política que busca achicar ahora los "tantos" partidos políticos que existen como si la propuesta fuera demasiado amplia, sin modificar formas muy cuestionadas como las listas sábanas por ejemplo. Como antecedente recordemos las proscripción a la que fue sometido Proyecto Sur para participar en las últimas elecciones más allá de Capital Federal, donde con Fernando Pino Solanas quedó en claro que muchos queremos este cambio y necesitamos de esta alternativa política. Esta reforma vulnera los más elementales preceptos constitucionales y principios básicos del estado de derecho, obviando aquello de que los partidos políticos son instituciones fundamentales del sistema democrático. Dejando a los partidos que intentan defender los intereses de las bases populares debatiendo en la marginalidad con fuertes límites que los restringen a la lucha social y económica, dando lugar a su vez en la arena político-electoral solamente al bipartidismo.
Es esta situación la que convoca a la construcción de alternativa, en un contexto difícil, en un camino complicado, es cierto. Pero que más cierto que la necesidad histórica de nuestro pueblo?
Prof. Villanueva, Mauricio. Integrante de la Comisión de educación de Proyecto Sur Zarate-Campana.
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