Según un informe, del diario Perfil, la bajada al puerto Campana y el acceso a Zárate son dos de los puntos críticos de la autopista.
Un pedazo de cordón en medio del asfalto. Un adoquín. Una rama que atraviesa el carril más lento o el esqueleto de un viejo lavarropas descansando en la banquina. Cualquier cosa que pueda obstaculizar el paso de un auto o de un colectivo. Cualquier cosa que obligue a su conductor a aminorar la marcha o detener el coche para corroborar el daño sufrido. Cualquiera de estas trampas pueden aparecer de un momento a otro en la Panamericana, como le pasó el lunes pasado a Federico Peraud, el publicista y diseñador gráfico de 35 años, que fue asesinado delante de su familia a la altura de Zárate.
Peraud volvía de Córdoba con su mujer y sus hijos. No pudo esquivar unas piedras que alguien desparramó en medio del camino. Reventó un neumático y se vio obligado a frenar. Paró su Rover 420 a un costado de la ruta, a la altura del kilómetro 85. Estaba todo oscuro. Varios hombres encapuchados que llevaban linternas intentaron acercarse. Sacó una escopeta y realizó un disparo al aire. Pero los delincuentes respondieron. Y con buena puntería le dieron en la cadera. Murió ocho horas después.
Si bien desde la Policía advierten que se trató de un hecho "aislado", existe una infinidad de antecedentes que confirman que cada vez son más los autos y colectivos que sufren ataques en los distintos accesos a la Ciudad de Buenos Aires; sobre todo, en la Panamericana.
Los puntos críticos
El tramo donde fue asesinado Peraud está bajo la concesión de la empresa Vial 3. Es uno de los más peligrosos de la Ruta 9. De hecho, el día que balearon al publicista, otra familia fue asaltada en el mismo lugar. Y el 27 de enero pasado, un ómnibus de la empresa Flecha Bus fue atacado a piedrazos en el kilómetro 77.
"Es una maniobra nueva que están implementando los ladrones para robar", explicó un jefe policial, a horas del crimen. Pero el dato no es cierto. Desde el kilómetro 84 hasta el peaje de Zárate ocurrieron más de veinte casos en los últimos años. En febrero de 2008, tres familias fueron asaltadas el mismo día en el mismo lugar (ver aparte), y bajo la misma modalidad. Dos meses después, la Policía anunció la detención de ocho integrantes de la banda. Casualmente, eran del barrio San Cayetano de Campana, donde por estas horas buscan a los responsables del crimen. Según la Comisión de Familiares de Víctimas del Transporte Público, existen cinco puntos críticos en el mapa de la Panamericana: el acceso a Zárate, la bajada que conduce al Puerto de Campana, las colectoras Villanueva y Bomberos Argentinos, en Ingeniero Maschwitz, el cruce con la calle 197, en Talar de Pacheco y el Puente de Bancalari, en Don Torcuato (ver infografía). "Los actos vandálicos son moneda corriente, pero no sólo ocurren en la Panamericana, sino también en los distintos accesos a la Ciudad de Buenos Aires", sostiene Martín Lescano, presidente de la comisión.
Otra zona complicada se ubica en el acceso a Rosario, en inmediaciones de la Villa Gobernador Gálvez, donde el domingo 31 de enero, una familia platense que regresaba de sus vacaciones recibió un piedrazo que destrozó el parabrisas de su camioneta. El vehículo terminó estrellándose contra el guardarrail y, automáticamente, los delincuentes se lanzaron a la ruta y asaltaron a todos los ocupantes del rodado.
"Es posible que se den hechos de esta naturaleza. Pero generalmente se trata de actos de vandalismo", dice a PERFIL el comisario mayor Alexis Ivanoff, jefe de la Superintendencia de Seguridad Vial de la Policía Bonaerense.
De acuerdo con los datos recopilados por la Comisión de Víctimas del Transporte Público, en los primeros dos meses de 2010 hubo al menos 80 ataques a transportes públicos y particulares en los distintos ramales de la autovía. Lo llamativo es que durante todo el año pasado la comisión que preside Lescano, en base a información recolectada en hospitales, cuerpos de bomberos y comisarías, contabilizó 160 ataques.
Desde Vialidad Nacional explican a este diario que el organismo "exige que se patrulle para garantizar la transitabilidad y la seguridad vial", pero aclaran que cuando ocurre un hecho de inseguridad "la responsabilidad es de Gendarmería y Policía".
"Nuestra empresa realiza constantes patrullajes de la ruta abierta con la finalidad de evitar -en la medida de lo posible- la presencia de elementos y objetos en la calzada que puedan ocasionar daños a los usuarios del camino", responde por escrito la empresa Vial 3, a cargo del tramo donde ocurrió el crimen, ante un reclamo de un automovilista que sufrió un asalto en el mismo lugar.
En Autopistas del Sol, a cargo de la concesión de los ramales Tigre, Pilar y Escobar de la Panamericana, dicen a PERFIL que es "importante" alentar a los usuarios a realizar las denuncias policiales, pero entienden que para ellos "es imposible controlar y prevenir todos los eventos que ocurren a lo largo de la jurisdicción".



