En la madrugada del 24 de marzo de 1976, se instalaba en nuestro país la más sangrienta de las dictaduras que sufrió nuestro pueblo, con el golpe militar que encabezaron Videla, Massera y Agosti, comandantes de la Junta Militar.
Atrás quedaban las esperanzas de millones de argentinos con un gobierno popular que se votó el 11 de marzo de 1973. Esperanzas que paulatinamente sucumbieron.
Con la muerte del Gral. Perón, en 1974, se desata un espiral de violencia, represión para-estatal, la irrupción de la "Triple A", bajo el auspicio del ministro de Isabel Perón, José López Rega, preanunciando el peor de los finales.
Rápidamente se pulverizaron las expectativas de un proyecto de unidad nacional que restituyese la democracia con un sentido social, dejando de lado las diferencias del pasado, a partir del abrazo de Perón y Balbín y la profundización de la "Hora del Pueblo".
El golpe del 76 no fue programado como uno más, tenía por objetivo central desarticular el Estado Benefactor, que con aciertos y errores había generado una fuerte clase trabajadora, con importantes sectores medios, que dinamizaron el mercado interno.
A partir de 1976 (abril), con los anuncios económicos del super ministro Martínez de Hoz, se generaba la destrucción de la industria nacional, el endeudamiento externo, la desocupación, todo esto en el marco de la más feroz de las represiones que sufrieran los argentinos.
La combinación del dólar barato con la apertura de comercial externa, altas tasas de interés y deuda externa, transformó la estructura económica nacional y dejó una herencia que aún hoy tiene plena vigencia.
El proceso militar tuvo la complicidad de vastos sectores de la sociedad como así también de los grandes grupos periodísticos que se hicieron dueños de "Papel Prensa", generando monopolios informativos para nada democráticos, tal como sucede en la actualidad.
Por pertenecer a la generación que sufrió la persecución en plena adolescencia, con muchos compañeros víctimas de la "Noche de los Lápices", de tener familiares desaparecidos o exiliados, es que revalorizo la democracia, la militancia política en pos de construir una patria mejor.
Es por ello que el "NUNCA MAS", sigue siendo un grito en la búsqueda de justicia, en el encuentro de LA NACIÓN con las mejores tradiciones democráticas.



