Recuerdo que la infancia, transcurría en jugar a la pelota en la calle, con esa zapatillas "Flechas" que tenían un engranaje en la punta pero alguna vez también tuve los "Sacachispas". La pelota era de cuero con gajos alargados, o a veces, en el peor de los casos, una de goma con rayas amarillas y marrones. Cuando éramos pocos, la cancha era de cordón a cordón y para hacer un gol no solo había que gambetear al contrario sino también el agua del cordón de la vereda. El arco eran dos arboles del vecino al que no le pedíamos permiso, salvo que seamos muchos entonces la cancha era la calle misma y se ponían un par de remeras para ubicar al arquero.
Había también mucho terreno baldío y entre todos hacíamos la canchita, primero con dos varas de arboles como para salvar el momento, hasta conseguir algunas ramas mas fuertes, después de que vean nuestro esfuerzo, algún padre "se copaba" y traía algunos caños para hacer los arcos, lo que daba una imagen de verdadero profesionalismo y la cosa ya era mas seria, ese era "nuestro estadio". Siempre hacíamos el pan y queso para "elegir" el equipo, y ahí nos dábamos cuenta en que orden de preferencia estábamos respecto a los demás. Una vez realizado está religiosa ceremonia de armado, empezábamos a jugar, ¿Qué era problemático elegir quien atajaba? Si es cierto, pero nadie se quejaba porque sabía que en algún momento otro iba a tomar el puesto. Nadie nos decía donde jugar, nos armábamos de acuerdo a lo que en ese momento nos gustaba, de lo que teníamos ganas y por sobra todas las cosas divertirnos y pasarla bien, atacábamos, defendíamos, pateábamos el córner o esperábamos el centro y éramos y técnicos y réferi a la vez., inclusive nos daba la imaginación y la locura de relatarnos el partido mientras se jugaba
Íbamos descubriendo el juego, estábamos en plena etapa de conocimiento y aprendizaje. Si yo quería jugar de arquero, lo hacía, si quería hacer goles iba adelante. ¿Cuantas veces jugué todos los partidos con la zurda para aprender a pegarle con las dos piernas?, nadie me decía nada, yo era mi escuela de futbol, todos eran su propia escuela de futbol.
Esto viene porque los entrenadores les asignan puestos en la cancha a los niños, basándose en su contextura física, en su poder de fuerza al patear o por su habilidad y rapidez. Casi siempre los que son falto de agilidad son defensores, (como si Palermo fuera una bailarín clásico) ¿Por qué el niño de la defensa que patea fuerte debe ir a patear el córner? ¿O alguna vez vieron Demichelis patear uno?, nunca lo harán. Dejen que los niños elijan donde jugar, ellos mismos se darán cuenta y descubrirán el juego. Por supuesto que ésta elección debe ir acompañada de los consejos del instructor y de sus padres, pero el niño está aprendiendo y casi siempre, si ustedes le preguntan al que hace goles ¿Por qué ahora querés atajar? La respuesta será muy sencilla -porque sí!!
Dejen que conozcan el juego, que aprendan el juego , les recuerdo que el "pato" Fillol hizo sus inferiores en Quilmes jugando de Nro 5, para luego convertirse en uno de los mejores arqueros del mundo. Los niños están aprendiendo y conociendo el deporte, en la placenta no había tele. Si el goleador alguna vez quiere atajar, déjenlo, es un punto a favor del entrenador, han despertado en él las ganas de conocer y aprender mas…formar capacidades y hombre capaces esa es la cuestión
HASTA LA PROXIMA…
NESTOR OSCAR BUERI
Observador Profesional de Grupos
nestorb_ps@hotmail.com



