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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 28/mar/2010 de La Auténtica Defensa.

Caja de resonancia: "Trazos, discurso y transmisión del psicoanálisis"




Nuevamente estamos con ustedes, para compartir en este inicio del 2010 las resonancias que se fueron produciendo a partir de las clases del Curso de Introducción al Psicoanálisis dictado a lo largo del 2009. Este Curso continuará durante el presente año, es abierto y gratuito, y hacemos de esta vía una forma de invitación a los que están interesados en este discurso. En este caso quien habla es María Justo, comentando una clase de Lucia Di Fino.

Respecto a la Interpretación de los Sueños, es importante situar este punto de subversión que hace Freud y que llega a conmover todo el discurso contemporáneo.

Para sintetizar plantearemos tres grandes métodos, que están relacionados con tres diferentes concepciones respecto a los sueños. Los dos primeros están ligados a la concepción religiosa: tanto el método simbólico como el método descifrador, uno tomaba la totalidad de un sueño para otorgarle un sentido y el otro tomaba partículas del sueño para encontrar desde la parte mas pequeña el sentido. La cuestión es: ¿de qué saber se trataba en cada una de estas concepciones? Tanto en el método simbólico como en el método descifrador se trataba de traducir de alguna manera la voz divina, era en relación a los Dioses, en relación a un saber alojado en un Dios respecto del futuro mediato o inmediato de los soñantes. Entonces, estos métodos tienen que ver con cuestiones que va tomar Freud, pero difiriendo radicalmente en un punto: ¿de dónde emana el saber en cuestión?

Este texto de Freud no surge en un momento de la historia de la humanidad donde la concepción religiosa fuera la que guiaba o la voz que se quería escuchar, porque de lo que se trataba en ese momento era de la verdad de la ciencia. Ya contábamos con los golpes que sufrió el teocentrismo con Galileo, con Copérnico, con Darwin, es decir que ya había habido distintas cuestiones que habían ido corriendo a Dios de este lugar central respecto del saber. Ahora ¿qué saber va a ocupar este lugar, y qué método va a responder por ese saber? , podríamos decir que es el saber médico y que el método es el método científico. En el método científico existe también la suposición de hay algo en el sueño, que es como una especie de eco psíquico de los procesos fisiológicos, entonces el saber del que se trataba era de un saber respecto del organismo.

Y llegamos a Freud, donde nos encontramos que como métodos uno podría decir que hay algo de lo descifrador, que hay algo de lo simbólico y que hay algo de lo científico en el sentido de que no se está apostando a Dios. Freud trabajó mucho esto de no tener una concepción religiosa del psicoanálisis e hizo enormes y muy claras puntuaciones al respecto, entonces con el método científico comparte esta cuestión de que no se trata de un saber proveniente de Dios.

En el viraje fundamental y fundante que es ¿de dónde proviene el saber?: lo que no había aparecido hasta Freud es que el saber pudiera provenir del soñante. Entonces podríamos decir que en el método religioso de lo que se sabe es de la voluntad divina y el agente o el productor de ese saber es dios y quien sabe es el profeta, el adivino. En el método científico se sabe de procesos fisiológicos, que produce un organismo, se sabe por la ciencia y quien sabe es el médico, el científico. Y en el método psicoanalítico ¿qué se sabe? Y ahí empieza una cuestión que está dicha claramente: que los sueños tienen que ver con el deseo y quien sabe es el sujeto, sabe el analizante, sabe aquél que soñó, sabe aquél que va a desplegar por la vía de las asociaciones toda la gama significante de la que se trate.

Entonces uno podría decir que tanto el método religioso como el método científico podían prescindir de un tercer lugar, bastaba con que por ejemplo alguien escribiera el sueño y lo leyera un médico o un profeta para que lo interpretara, con dos lugares alcanzaba para explicar el sentido de un sueño. Con Freud, y con esto me parece que se introduce también una cuestión de método, no alcanzaba con dos lugares: tenemos un lugar para lo que se sabe que es respecto del deseo, un lugar para él que sabe que es el sujeto, el cual por si solo no puede enterarse respecto de su deseo, se hace necesario el tercer lugar que es el del analista. Entonces este momento de escritura de la teoría psicoanalítica funda la operatoria del psicoanálisis en el sentido de la necesidad de este término que es el analista, con todo lo que esto implica, la transferencia y otras cuestiones que iremos viendo.

En esta cuestión respecto de esta operatoria que implicaba el psicoanálisis, donde el saber se le supone al sujeto y no al letrado, en toda esta cuestión me resonaba una pregunta que es ¿qué sabe el analista?: si no sabe respecto de ningún designio divino, si no sabe o no va a hacer uso del saber respecto del organismo, y el saber respecto del deseo no esta en él sino en el soñante, ¿qué sabe el analista? Lo que se podría decir es que el analista de lo que sabe o de lo que esta advertido es de esta experiencia en relación al análisis, de que hay un saber que no es el saber que porta el yo y que esto no sea meramente un postulado teórico porque si no sería como el saber de cualquier médico, sino que tiene que ver con la experiencia de esta operatoria.

¿De qué está advertido el analista?, básicamente de que el yo no comanda, y no es una cuestión tan obvia porque no es tan simple prescindir del yo, no es tan simple abstenerse del comando del yo y poder creer en eso que se produce , hay acá necesariamente la cuestión de haber tenido que pasar por la experiencia para poder creer en esto, creer en el sentido de testimonio de algo que operó, algo que funcionó en uno, algo de lo que uno se enteró: que su yo no comanda, que hay cuestiones que podemos ubicar en el inconciente que no son las que uno cree saber sobre si mismo y con lo que uno cree que maneja su vida tan alegremente, con sus objetivos, con lo que le parece bien, o le parece mal.

Precisamente por esto, porque a lo que está atento el analista es a esta cuestión de que el yo no comanda, a lo que va a escuchar o a lo que se le va a prestar atención es a las rupturas de lo yoico. Uno funciona yoicamente habitualmente porque nadie se detiene a meter el dedo en la llaga cada vez que uno tiene un acto fallido o un lapsus, es decir hay en el diálogo normal y cotidiano una especie de acuerdo de que somos dos "yoes" que nos hablamos. Este acuerdo de yo a yo que funciona en la comunicación cotidiana es lo que no está vigente en el momento del artefacto analítico. Ahí lo que va a escuchar alguien puesto en posición analista es el quiebre del yo, lo que parece como ruptura, lo que no cierra, lo que molesta en relación a todo esto. Básicamente el analista lo que trata de tener operando es este saber respecto de no caer en la ilusión de que el yo comanda, sino que eso tiene un carácter ficcional, respecto de otras cuestiones donde se cifra mucho mas fuertemente algo de la verdad de ese sujeto. Por eso me parecía que también respecto de la pregunta ¿qué sabe el analista? es importante entender que no hay saber académico que pueda dar cuenta del saber del analista, porque no se trata de acumular lectura freudiana, ni de leerse todos los seminarios de Lacan, se trata de haber atravesado algo de la experiencia en relación a lo inconciente.


 
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