Buenos Aires (Especial de NA) -- Diciembre de este año es la fecha límite que Néstor Kirchner se fijó para tomar la decisión de postularse nuevamente a la Presidencia en 2011 o dar lugar a otro dirigente con mayor popularidad a fin de que represente la continuidad del "modelo".
Para esa fecha, Kirchner pretende llegar como titular del PJ, secretario general de la Unasur, y también como hombre fuerte de un Gobierno que sacó a la Argentina del default y que mejora -o al menos intenta mejorar- su inserción internacional.
A excepción de la jefatura del justicialismo que asumió a principios de marzo, el resto de la jugada está actualmente en proceso y recogió novedades en la semana que concluye.
Quizá la más importante tenga que ver con la oxigenación de las relaciones internacionales. Aquella promesa de campaña de Cristina Kirchner se cristalizó esta semana con las reuniones mantenidas en la cúspide de poder mundial.
El póker de encuentros con el estadounidense Barack Obama, el chino Hu Jintao, la alemana Angela Merkel y el ruso Dimitri Medvédev son un primer paso trascendente para un Gobierno que hasta hora sólo tenía llegada a los líderes latinoamericanos o de naciones emergentes.
No por estas bilaterales la Argentina pasó a ser medular en la estrategia internacional de estos países, pero lo cierto es que la diplomacia presidencial -el cara a cara entre los líderes- sirve y sirvió para recauchutar errores políticos.
Con Washington sobraron los cruces durante las dos etapas kirchneristas y la relación podría encarrilarse; mientras que la reunión con Hu puede solucionar la crisis por la exportación de aceite de soja y deparar un viaje de Cristina a Beijing y Shanghai en agosto; y Rusia aspira a renovar a que la Argentina se convierta en un proveedor estable de cortes vacunos.
En ese esquema de sutura internacional también entran el reciente armisticio con Perú y el próximo con Uruguay, fijado para después del fallo del martes de la Corte Internacional de La Haya en el conflicto de más de un lustro por Botnia (Ahora UPM).
¿Y esto qué tiene que ver con Néstor Kirchner? A contramano de la indiferencia que pregonó por las relaciones exteriores durante su estadía al frente de la Casa Rosada, ahora el patagónico entiende que es un instrumento funcional a su proyecto de poder.
Por eso va todo eslabonado. El 4 de mayo si no surgen imponderables de última hora, asumirá la Secretaría General de la
Unión de Naciones Sudamericanas y eso le dará el pie ideal para tomarse licencia en su cargo de diputado nacional y salir de un
Congreso donde predomina el fuego cruzado. El canciller Jorge Taiana y su par ecuatoriano Ricardo Patiño hablaron esta semana de los detalles de la asunción de Kirchner, quien fue propuesto para el cargo por Rafael Correa. Subido a esa plataforma de poder regional, el santacruceño tratará de limitar su exposición diaria -como comenzó a hacer en las últimas semanas- y buscará mostrarse como un hacedor de soluciones para Sudamérica.
También monitoreará el plan para salir del default. Ese plan comenzó este jueves con el lanzamiento del canje de deuda para los bonistas que no entraron en la reestructuración de 2005 y concluirá con la cancelación del pasivo con el Club de París.
Un hombre que transita a menudo los pasillos de Olivos y la Casa Rosada contó a Noticias Argentinas que el optimismo por el éxito de la iniciativa es muy grande.
Luego, en la negociación ante el Club de París, Kirchner espera hacer prevalecer su idea de un acuerdo sin aval del FMI, pese a que es una condición que figura en los estatutos del organismo.
Sin embargo, en caso de no lograrlo, piensa en fórmulas para maquillar la supervisión de tecnócratas del Fondo.
Una posibilidad es incluir en la negociación al Grupo de los 20, del que la Argentina forma parte y cuyo órgano financiero de cabecera es precisamente el FMI. Y para cerrar el concepto, se dirá que la actual entidad multilateral -en camino a tener mayor representación de los países emergentes- no es la misma que antes, por lo que su opinión ya no molesta tanto.
Si todo marcha según sus planes, la economía volverá a crecer en 2010 y el gran problema a batir será la inflación, pero en todo caso estará allanado mitad de camino para un país que, en buena parte, vota con el bolsillo.
El abordaje local
Al igual que la política exterior, el sello del PJ ya no es desdeñable para Kirchner y a diferencia de lo que muchos piensan, su plan contempla la realización de las internas abiertas, simultáneas y obligatorias el segundo domingo de agosto de 2011.
Es que tiene la ilusión de convencer a las principales vertientes del partido de que todos deben jugar esa interna, para luego ir juntos a la elección general ya que en caso contrario ganará un radical: Julio Cobos o Ricardo Alfonsín.
Si bien es difícil que el PJ anti K acepte el juego tal como está planteado, la indefinición de Carlos Reutemann y la incertidumbre sobre la candidatura de Francisco De Narváez -sus dos principales rivales- por ahora favorecen a Kirchner.
Y para la elección general, el patagónico juega a una ficha: ganar en primera vuelta con el 40 por ciento de los votos y 10 por ciento de diferencia sobre el segundo. Considera que la multiplicidad de la oferta electoral favorecerá ese escenario.
Por ahora todo parece muy complejo, pero el plan está en marcha.



